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El Judo

El Judo

Como todas las artes marciales, el judo es sumamente beneficioso para los niños que, al practicarlo, no sólo podrán aprender a disciplinarse sino también a defenderse, pero sin ofender a los  demás.

 

Las artes marciales gozan de gran aceptación entre los padres que buscan iniciar a sus hijos en actividades que les permitan recrearse y liberar energía. Al mismo tiempo se ejercitan y aprenden a relacionarse con más niños en otros ambientes.

El judo es una de las cuatro artes marciales japonesas más importantes practicadas a nivel mundial. Aunque se deriva del “Jujitsu”, es muy peculiar, pues su práctica fue concebida como un nuevo estilo de defensa que permite a su practicante mejorar su carácter y pulir su espíritu.

 

Por eso sus técnicas no pretenden ser ofensivas, sino que “básicamente es un arte defensivo, pues el judoka (como se le llama al aficionado a esta técnica) no empieza el ataque sino que sencillamente se defiende, utilizando la fuerza del oponente en su contra y empleando el equilibrio del cuerpo. Judo significa camino hacia la suavidad; busca en todo lo que es calma y control, desarrollar el cuerpo a su máxima expresión”, explica Teófilo Diek, jugador olímpico e instructor de judo en el Club Naco.

Es así como en el aspecto físico, practicar judo ayuda a desarrollar fortaleza corporal, musculatura y capacidad de defenderse ante ciertas situaciones de peligro, de las que tantos niños son víctimas hoy por su inocencia y fragilidad.

No es un arte marcial que requiera de condiciones físicas específicas para practicarlo. Los niños pueden iniciarse desde los 5 años. Según lo explica Diek, “Algunos niños comienzan a practicar con alguna lesión física, como en un hombro o una pierna, fruto de algún accidente y con el entrenamiento y las prácticas van superando su debilidad”. Pero esto tal vez no es lo más  importante, ya que el judo también fomenta en los niños ciertas actitudes beneficiosas para su desenvolvimiento. “El judo les da a los niños seguridad en sí mismos y les permite sentirse en confianza.

Además les enseña a ser disciplinados, a concentrarse y mantenerse en atención y a respetar a sus mayores, ya que el lenguaje del judo siempre se maneja tratando al compañero y a la jerarquía establecida, con un respeto a nivel general”, afirma Diek. Existen dos modalidades de práctica, pues el judo también se desarrolla como actividad deportiva, en este caso su fin principal es competir. 

Conforme vaya alcanzando mayor nivel de madurez en la práctica, el niño deberá decidir si seguirá su entrenamiento sólo por conocer más de este arte marcial, vivir según su filosofía o si querrá entrenarse para competir. “La diferencia es que el judo como deporte es más agresivo, ya que los judokas van buscando lograr una posición dentro de la competencia”, explica este “sensei”. 

¿Pero, es el judo una actividad sólo de niños? Por supuesto que no. “En las prácticas se ven pocas niñas porque aquí casi siempre los padres prefieren inscribir a sus hijas en ballet. Sin embargo, de manera general te puedo decir que las mejores técnicas de competencia se ven en las femeninas”, agrega. Para Diek, el judo es también muy beneficioso para las niñas ya que les permite forjarse un poder de defensa y una seguridad interna que las prepararán para responder a cualquier ataque físico de manera más efectiva.

 

¿Dónde?

El judo del Club Naco es una de las opciones más cómodas ya que cuentan con instructores de gran experiencia. Las clases se imparten lunes, miércoles y viernes a partir de las 4:00 p.m. Puede obtener información llamando al teléfono: 809-565-6602 ext.247.

También puede elegir entre una de las escuelas reconocidas por la Federación Dominicana de Judo. www.fedojudo.org

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