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La pintura, una aventura sin límites

El arte es la expresión del alma. Una de sus formas más famosas de expresión es la pintura, una destreza que estimula a la imaginación y que infunde sensibilidad, creatividad, cultura. Abre los horizontes hacia otras inclinaciones artísticas, al tiempo que educa y disciplina. Qué más necesitas saber para dejar que tus hijos se aventuren en ella.

 

Qué dolor de cabeza sienten sobre todos las madres al ver las paredes rayadas. Lo primero que pasa por sus mentes es desaparecer cualquier objeto “que pinte” para evitar que el niño arruine la casa con sus travesuras. Sin embargo, padres, ¡presten atención! ese puede ser el primer síntoma de las habilidades de su hijo(a). Quién sabe si detrás de sus garabatos hay un exitoso pintor escondido. La pintura es un mundo que con sus colores, formas y trazos estimula la comunicación  más allá de las palabras; aumenta la sensibilidad y la capacidad de concentración.

Siempre se ha dicho -y es cierto- que los niños son una esponja que todo lo absorben. Por eso es tan importante que inicien a temprana edad el proceso de aprendizaje, sobre todo si se trata de actividades para su formación. Desde que un niño logra sujetar con sus manos un lápiz y hacer figuras con él, está mostrando un síntoma de desarrollo artístico. “Cualquier edad es buena para la enseñanza artística, siempre y cuando sea una clase apropiada para la edad, es decir, que se manejen lenguajes, actividades y una metodología adecuada para cada edad”. Explica Kilia Llano, artista ilustradora. 

Llano, quien imparte clases de pintura a niños, entiende que lo más conveniente es que desde los 2 hasta los 12 ó 13 años se imparta una enseñanza artística integral y completa que incluya otras técnicas plásticas como escultura, manualidades, dibujos, grabados, entre otros. La clase de pintura tradicional es para los preadolescentes. Tal como lo reconocen los expertos en la materia, el arte es una manifestación de las emociones y los sentimientos. Para que dichas expresiones sean efectivas deben manejarse adecuadamente, con un correcto método de enseñanza conforme a la edad. Esto es muy importante ya que de eso dependerá que se asimilen mejor los conocimientos. 

En sus clases, Kilia usa dinámicas en las que los niños trabajan un tema específico con diferentes técnicas, creando arte con cual  quier objeto que tengan a la mano. La intención, expresa la artista, es que desarrollen al máximo la creatividad que todos los pequeños poseen y que pierden con el tiempo si no lo trabajan correctamente. Otra forma de motivarlos es “enfocarlos más en el proceso creativo y no en el producto final, pues lo que más interesa es que el niño descubra por experiencia propia las diferentes ramas del arte”, señala Llano, cuyas ilustraciones pueden apreciarse en promociones como la de “Caminantes por la Vida”.

Un factor importante es la paciencia, sobre todo cuando se trata de niños. Llano, que trabaja con niños entre 4 a 12 años, asegura que lo más difícil es cuando ellos se frustran porque algo no les sale en el primer intento. En ese momento, es preciso manejar la situación para que no se decepcionen. “A mí me gusta enfatizarles que de los errores es que se aprende”. La artista confiesa que enseñarles es una tarea agotadora físicamente, pero que a la vez resulta enriquecedora: “se termina teniendo hijos postizos”.

Como en todo, cada quien tiende a mostrar ciertas facilidades para unas cosas y no tantas para otras. El hecho de que tu niño presente dificultades para aplicar ciertas técnicas, no quiere decir que no tenga la capacidad para h a c e r l o . Sólo indica que necesita más tiempo.

Hay que enfatizar sus aptitudes y poco a poco ir mostrándole aquello que más le cuesta. Ahora bien, nunca, enfatiza Llano, un niño debe abandonar las clases de pintura porque no presente muchas destrezas. Esa aptitud, insiste Kilia, se aprende con la práctica, la disciplina y la perseverancia.

Para los niños especiales - con síndrome de Down, autismo, déficit de atención e hiperactividad - la pintura es un excelente ejercicio ya que en estos casos es un medio de expresión mucho más necesario, al tiempo que sirve de herramienta para la integración. Así podrán comunicar aquello que le imposibilite su discapacidad. Su calidad de vida mejora al darse cuenta de todo lo que pueden dar. Es una retroalimentación, pues estos niños son una maravillosa lección de vida.

Modificado por última vez enViernes, 27 Septiembre 2013 23:00
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