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Las 10 claves de la "Supernanny" para disfrutar las vacaciones

Las 10 claves de la "Supernanny" para disfrutar las vacaciones

Rocío Ramos-Paúl explica cómo organizar el tiempo en que están todos los miembros de la familia juntos.

Las vacaciones, días de descanso, de felicidad, de dar carpetazo a los madrugones, de viajar, desconectar de la rutina... y de estar en familia. Se trata de una época que todo el mundo espera con ansia y que en muchas mentes se dibuja como idílica.

Pero, a veces, las altas expectativas pueden quedar tiradas en una cuneta si no se organiza con atención. No hay que olvidar que durante esos días todos los miembros de la familia compartirán juntos mucho tiempo, algo que no hacen el resto del año debido a las obligaciones de cada uno.

Para no tirar por la borda este tiempo y que sea lo más placentero posible, Rocío Ramos-Paúl, directora del Centro de Psicología Biem, y muy conocida por su programa televisivo «Supernany», ofrece a ABC una serie de claves para que toda la familia disfrute de estos días juntos:

1—Lo primero de todo, los padres deben ser conscientes de la edad que tienen sus hijos y de que no pueden pretender hacerse el viaje de su vida a las Maldivas si los niños tienen cinco años porque el cansancio de los pequeños arruinaría cualquier aventura de descubrir lugares nuevos. El viaje soñado resultará un desastre.

2—Hay que tomarse estos días con amplitud de miras y pensando en que hay que aprovechar al máximo el tiempo libre con la prole. No estamos acostumbrados a pasar tantos días sin una detallada organización o rutina y a veces, sobre todo a los adultos acostumbrados a intensas jornadas laborales, les cuesta más. Aunque uno se sienta cansado debe animarse a hacer esa caminata que tanta ilusión le hacía pensar cuando aún estaba en la oficina, aprender a navegar o cualquier otra actividad que tuviera pensada.

La falta de rutinas debe ser aprovechada para que los más pequeños aprendan que en la vida también existe flexibilidad y excepciones a lo establecido: acostarse más tarde, comer a otra hora que no sea la habitual... Eso sí, si los padres están por la noche cómodamente en una terracita con los hijos y se acuestan a la una de la madrugada, los padres deben tener asumido que al día siguiente los niños se pueden levantar de mal genio. No pasa nada. También aquí hay que ser flexibles y adaptarse a lo que supone tomar ciertas decisiones. Lo importante es que el día anterior se disfrutó mucho en compañía.

3—La siesta, un clásico del verano. Si los progenitores desean dormirla, para que ese tiempo sea más tranquilo se puede aprovechar a dejar a los niños los aparatos tecnológicos (móviles, iPad, televisión) o inculcar el tiempo de lectura. De esta forma estarán más tranquilos, concentrados y en silencio. Se debe explicar a los hijos que los adultos también tienen derecho a descansar.

4—Si por la mañana hay que recoger el desayuno, ordenar la casa etc., se puede aprovechar, según la edad de los pequeños, a que colaboren yaprendan determinados hábitos de responsabilidad y colaboración.

Si son demasiado pequeños para asumir ciertas tareas, mientras los padres se organizan a los pequeños se les pueden presentar actividades dirigidas para que pinten, hagan figuras de plastilina, puzzles..., que les mantenga activos y creativos.

5—La noche es un momento muy adecuado para participar todos juntos en juegos de reglas —cartas, la oca, el parchís...—. Los pequeños estarán tranquilos, no habrá necesidad de estar dicéndoles «¡estate quieto!» ni regañarles. Será un momento de juego más relajado muy adecuado para antes de ir a la cama a dormir.

6—En función de la edad, se puede negociar «el plan del día» para que a su término todos hayan hecho algo que les guste. Si los padres quieren visitar un museo, ante la negativa de los hijos, se les puede plantear un fin de jornada atractivo como ir a una hamburguesería a cenar, ir a un parque temático...

7—A partir de los 8 años, la frase favorita de los niños y niñas es «me aburro». Hay que perder el miedo a escucharla. No pasa nada porque se aburran de vez en cuando. Los padres no deben dejar que esta afirmación les arruine sus días. Aún así, lo mejor es optar por un destino que incluya actividades aptas para cada edad. Otra opción es «invitar» al pequeño a que sea él el que diseñe el plan del día: dónde ir, cómo gestionarlo con el dinero previsto...

8—Si los hijos son adolescentes, su desidia pondrá a prueba la paciencia de cualquier padre. Es interesante la posibilidad de invitar a algún amigo para que pueda pasar unos días con la familia, o prometerle que se hará una escapada al pueblo de al lado para que vea a sus amigos.

9—Ser cautos con la flexibilidad que se ofrece a los adolescentes. El verano «suele marcar» el comienzo de la adolescencia. Con el tiempo libre al hijo se le deja llegar más tarde a casa, se le da más dinero para que lo gestione, se le permite bajar solo a la piscina..., son cambios habituales en estas fechas, lo que aumenta su autonomía y responsabilidad. Después de esto, la vuelta atrás no es posible.

10—Armarse de paciencia si se va a la casa del pueblo o de la playa de la familia política. Lo recomendable es establecer los tiempos que se van a pasar en común. Es decir, si, por ejemplo, están todos juntos por la mañana en la playa y en la comida, que por la tarde no haya problemas porque los padres e hijos hagan una actividad solos por su cuenta, sin los abuelos o suegros.

Incluso, estar en casa de los suegros puede servir para dejar con ellos a los niños y que la pareja pueda disfrutar en soledad y reforzar su relación.

 

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