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Fortalecer la autoestima y la personalidad en la adolescencia

La adolescencia es una etapa tan clave como crítica en la vida de las personas. Caracterizada por los cambios a nivel físico y mental, la adolescencia es el momento en el que las habilidades y relaciones sociales comienzan a cobrar más importancia que nunca.

El / la adolescente necesita sentirse integrad@, valorad@ por el resto de compañer@s y demás personas cercanas de su entorno y grupo de iguales; con lo cual, absolutamente todas sus acciones y decisiones estarán influenciadas por las opiniones y estilos de los demás.

En esta etapa, el grupo de iguales influye enormemente en la manera de pensar de l@s adolescentes. Es un momento caracterizado por la inseguridad y los cambios a todos los niveles, y en este sentido, el/la adolescente necesita experimentar pues algo en él / ella está cambiando, su madurez no es la que tenía, ahora se caracteriza por la inseguridad de encontrarse a sí mismo/a en una nueva situación en la que todo le resulta diferente.

En este momento, el /la adolescente comienza a tomar como punto de referencia a sus compañer@s y así se deja llevar por las modas temporales de peinado, vestuario, canciones…

Este tipo de conductas, que suelen preocupar tanto a los padres, en realidad no deben ser excesivamente, tenidas en cuenta, ya que forman parte de su interés y necesidad por ser aceptad@s e integrad@s en el grupo de iguales. Distinto es advertir la presencia de algún tipo de adicción, en este caso, se deberá actuar cuanto antes y  estar muy alerta.

La comunicación padres-hij@ durante la adolescencia se puede ver resentida por la prevalencia de opiniones diferentes. El/la adolescente siente la necesidad de vivir su propia vida, de relacionarse y aprender con sus amig@s; situación que puede afectar a los padres, que de alguna manera, ven cómo han perdido “el control” en la vida de sus hij@s. Estas situaciones y sentimientos pueden desencadenar conflictos familiares basados en reproches e intolerancias acerca de la conducta de sus hij@s. De ahí la importancia de saber gestionarlos y poder resolverlos exitosamente, pues de no ser así, no sólo se verá afectado el clima familiar, sino además elautoconcepto y la autoestima del adolescente en cuestión. Por esta razón, la comunicación debe ser fluída y estar basada en la comprensión, el respeto y el afecto.

Es cierto que ante ciertos temas y circunstancias delicadas, seguir este criterio puede resultar muy complicado, pero es muy importante conseguir que se cumpla, ya que tras la aparente coraza de seguridad y firmeza que much@s adolescentes suelen mostrar, se esconde una gran incertidumbre, fragilidad e inseguridad, que los padres deberán tener en cuenta a la hora de tratarle.

La autoestima de los/as adolescentes se ve seriamente influenciada por todas las opiniones que reciben de su entorno. En este sentido los padres pueden tener mucho que ver, ya que los comportamientos adolescentes, les suscitan a veces opiniones bastante negativas, que al expresarlas, terminan haciendo mella en el autoconcepto de l@s hij@s de manera casi inconsciente.

Autoestima y autoconcepto son claves en el desarrollo de la personalidad en la adolescencia y es que de ello dependerá la confianza que tengan en sí mismos y en consecuencia su actitud ante la vida, por ello es tan importante el fortalecimiento de la misma durante esta etapa.

RECOMENDACIONES PARA FORTALECER LA AUTOESTIMA DEL ADOLESCENTE:

Practicar la escucha activa: ante cualquier problema que exprese el / la adolescente, se le debe escuchar activamente, es decir, debemos escucharle con atención y tratando de ponernos en su lugar.

No juzgar precipitadamente: evitar juzgar precipitadamente determinadas conductas que pueden darse de manera puntual, dándoles así la oportunidad de explicar el por qué de las mismas, descubriendo de este modo las causas que pueden haberlas propiciado.

Tratarles con empatía: tener siempre en cuenta a la hora de tratarle, la etapa de cambios que atraviesa y la repercusión de estos cambios en su vida, intentando así comprender determinadas manifestaciones de conducta o actitudes.

Transmitirles confianza y seguridad: hacerle entender que confiamos en él/ella y tenemos expectativas positivas tanto en sus comportamientos como en sus posibilidades.

Evitar restarle importancia a sus preocupaciones: a veces los padres tienden a restar importancia a determinados problemas planteados por el / la adolescente. Sin embargo, esto debe evitarse ya que si para él/ella es un problema, debemos prestarle atención y procurarle una alternativa positiva que alivie su ansiedad.

Establecer una comunicación positiva en el hogar: se debe emplear un lenguaje claro y abierto, en el que predomine la tolerancia y la flexibilidad; evitando transmitirle desconfianza ni recriminarle conductas.

Evitar las humillaciones: es importante no humillarle ni castigarle severamente. Asimismo, ante una conducta grave que se haya decidido castigar, se debe procurar aplicar el castigo a solas con él / ella; evitando así dejarle en vergüenza delante de amigos/as, vecinos/as o familiares.

Emplear los refuerzos: los refuerzos son muy útiles para afianzar conductas deseadas y hacer que éstas se repitan, por tanto, no deben escatimarse en la adolescencia.

è Estas recomendaciones, llevadas a la práctica, pueden ser muy útiles y  contribuir a la creación de un ambiente familiar positivo y productivo. Además, el aumento y mejora de la autoestima en los/as adolescentes, los convertirá en personas sinceras, asertivas y habilidosas socialmente, más preparadas para afrontar los fracasos y conseguir éxitos.

Y es que ya se sabe:

“Los logros productivos son una consecuencia y expresión de salud y autoestima”. (Nathaniel Branden)

Mariela Clemente Martos. Psicóloga

@marielaclema

Modificado por última vez enSábado, 04 Julio 2015 22:55
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