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Fortaleciendo los vínculos Familiares

Fortaleciendo los vínculos Familiares

 

Arisleydi Sánchez Guzmán, M.A

Psicóloga Clínica Infanto-Juvenil

Experta en Abuso Sexual Infantil

Especialista en Violencia Intrafamiliar

Centro Vida y Familia Ana Simó

La adolescencia es una etapa de muchos cambios y crecimiento. Uno de los cambios más relevantes y que marcaran la vida del chico es cómo los padres se adapten a este período. Papá y mamá deben hacer ciertas modificaciones en su estilo parental para lidiar con un hijo púber. Las reglas, los límites, la forma de disciplinar y de conversar merecen un giro para saber comunicarse en el idioma de ellos.

Para fortalecer los vínculos debemos tomar en cuenta los temas importantes de esta etapa e introducirnos de la manera correcta:

  1. La vida social es más importante que la familia: no tome de manera personal que los hijos e hijas ya no quieran compartir con usted, y no quieran salir en familia. Es una fase donde lo normal es que el joven se centre en su mundo social. Los amigos son más importantes que la familia, buscan figuras de identificación, que pueden ser artistas u otros adultos cercanos. No se identifican con sus padres porque lo que buscan es diferenciarse de su linaje. Si usted quiere llevarse bien con su hijo adolescente no le critique sus figuras de identificación, ni tampoco a sus amigos, dele su espacio para que esté solo y a veces permítale quedarse en la casa.
  1. Autoestima y autoimagen: en la adolescencia se forma parte de nuestra identidad y de nuestro estilo propio y personal, por eso lo normal es que la juventud adquieran estilos de vestir muy diferentes y controversiales. Al mismo tiempo es una edad donde se intenta agradar a los demás; por eso es relevante que sepa como comentar acerca de la vestimenta, de sus gustos, y preferencias.
  1. Límites y autoridad: los adultos deben saber que para disciplinar a un adolescente no se debe hacer mediante la imposición y el abuso de poder. Los jóvenes tienden a reaccionar de forma impulsiva ante estas situaciones. Ya en la pubertad ellos expresan claramente sus opiniones; la mejor técnica a utilizar es la negociación, donde se realiza un conversatorio con el mismo adolescente, sobre lo que ocurrió, lo que hizo, y las posibles consecuencias. Los límites deben estar muy claros y deben ser conversados también con anterioridad a cualquier evento. El adolescente necesita sentirse escuchado, comprendido y tomado en cuenta, esto hace que aunque no esté feliz con los límites impuestos lo respete.
  1. Control: es un mito y una idea distorsionada pensar que a los adolescentes se le podrá controlar de la misma forma que al niño. Para mantener un buen vínculo es primordial que el padre y la madre le conceda ciertas libertades en cuanto a permisos, horarios, salidas y privacidad. En esta edad es sumamente importante dejar que los púberes vivan las consecuencias de sus actos, lo que quiere decir que no se debe repetir tanto las mismas cosas de forma diaria. Dejen que tomen sus propias decisiones y que se equivoquen también. No intente cambiar sus opiniones, ni manejar lo que piensan o lo que deben hacer. Cuando tome una decisión infórmela, pero no trate de convencerlo sobre que cambie sus opiniones
  1. No siempre educar y aconsejar: uno de los errores más comunes es que los padres quieren aprovechar cualquier oportunidad para “aconsejar” a sus hijos, lo que hace que estos comiencen a distanciarse porque ven a sus progenitores como personas que en todo momento lo critican. También llegan a percibir que con sus padres no se puede hablar porque no saben relajarse en una conversación. Si usted quiere que su hijo le cuente sus situaciones cuando esté hablando de sus experiencias y amistades limítese a escuchar y preguntar de manera interesada por el tema, ese no es el momento de aconsejar. Sepa distinguir cuando ser el padre que aconseja y cuando ser un padre divertido.
  1. Compartir un hobbie: busque una actividad que pueda hacerla con sus hijos adolescentes. Cuando ha llegado esta etapa si no tienen una ya determinada, le toca al padre adaptarse a los gustos y preferencias de su hijo.

Lo esencial en esta etapa es:

y     Mantener la comunicación abierta, clara y explícita.

y     Mostrar interés en sus temas.

y     Evitar criticar sus sueños, gustos e ideas.

y     Darle opciones o sugerencias, pero tratar de no coartar su independencia.

y     Confiar en ellos, en sus palabras y comportamiento.

y     Negociar las libertades y explicarle los límites para cada una de ellas.

y     Respetar su estilo y preferencias en su vestimenta, música, aficiones.

y     Dejar los prejuicios en la imagen y entender que también es una forma de expresión.

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