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Cómo actuar ante su primera borrachera

Cómo actuar ante su primera borrachera


Lo que deben hacer y lo que no los padres cuando su hijo llega a casa bajo los efectos del alcohol.

El coma etílico que acabó con la vida el pasado martes de una niña de 12 años ha puesto a muchos padres sobre la sospecha de si sus hijos consumen alcohol. Para el director general de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), Ignacio Calderón, los padres no deben emprender una labor persecutoria de sus hijos para averiguar si dicen la verdad o no. «No se les puede hacer un interrogatorio, oler su aliento cada vez que vuelven a casa, registrar todas sus cosas en busca de un recibo que desvele la compra de alcohol... Lo importante es haber generado con antelación, desde que eran bien pequeños, una buena comunicación con ellos, que genere confianza, y enseñarles valores como la responsabilidad, el respeto a las normas, a saber decir "no", a asumir límites...».

Pero cuando todo esto no se ha puesto en práctica y un menor llega a casa bajo los visibles efectos de el alcohol por haber sabido decir no y por desconocer sus riesgos, desde la FAD recomiendan a los padres seguir las siguientes pautas:

—Respirar profundamente y postergar la conversación para el día siguiente, cuando esté en condiciones de mantener un diálogo con toda su atención, y una vez que veamos que ya no nos invade la reacción emocional del primer momento.

 

—Si llega en un estado muy perjudicado es importante que le preguntemos cómo se encuentra y, si lo vemos necesario, que pidamos ayuda médica.

—Guardar la calma y evitar dramatizar durante la conversación; por otro lado mostrar seriedad, que entienda que es un tema que nos preocupa.

—Intentar conocer los motivos y la cantidad de consumo de alcohol que ingirió.

—Si valoramos que no tiene apenas información sobre los riesgos de los consumos de abuso de alcohol, se la facilitaremos y aprovecharemos para reflexionar sobre ello.

—Acabar la conversación con un compromiso de responsabilidad por parte de nuestra hija o hijo respecto al consumo de alcohol en futuras salidas de ocio.

—Plantear en familia qué factores de protección podemos trabajar para evitar que este comportamiento se convierta en un hábito: ofrecerle otras alternativas de ocio saludable (con amistades y con la familia), negociar horarios y otras normas con consecuencias asociadas a su incumplimiento (fijadas de antemano), aumentar la comunicación acerca de los aspectos que le preocupan en su día a día para poderle apoyar si lo necesita, etc.

Pautas ante una conducta de consumo

—Actuar con paciencia y reducir las tensiones cotidianas haciendo hincapié solo en lo importante.

—Intentar conocer la situación real del problema, valorando su importancia y detectando cuál puede ser la función que cumple el alcohol en él o ella (mejorar autoestima, facilitar las relaciones, evadirse de un problema...). Analizar las circunstancias que le llevaron a consumir.

—Estar cerca y presentes en la vida del hijo, contar con quienes están cerca de ellos en cada ámbito y ayudarles a buscar alternativas a su auténtica necesidad. La herramienta básica es el diálogo.

—Reflexionar sobre nuestro propio ejemplo (qué uso hacemos nosotros de las drogas) y sobre las propias actitudes que pueden estar influyendo en la maduración del hijo (estilo educativo, estilo comunicativo, autoestima...).

—Buscar el momento adecuado para hablar: no interrogar, mencionar los propios sentimientos, iniciar el diálogo respetando lo que ellos quieran contar, escucharles. Se trata de transmitir una actitud comprensiva de ayuda, que sientan apoyo, no rechazo ni juicio.

—Expresar nuestra desaprobación ante el consumo con firmeza (sin dramatismo), estableciendo consecuencias coherentes con las normas familiares (retirada de refuerzos: libertad, dinero, televisión...).

—Buscar soluciones conjuntamente, alcanzando acuerdos que dificulten el mantenimiento del consumo. El objetivo no solo es evitar el consumo, sino también conseguir que aprendan a tomar decisiones propias y saludables. Los acuerdos basados exclusivamente en prohibiciones y no en argumentos y reflexiones son de difícil cumplimiento cuando los padres no estamos presentes.

—Pedir consejo o ayuda a personas próximas que aporten objetividad. Si nos sentimos desbordados consultar a un especialista. Servicio Telefónico 900FAD: 900 16 15 15.

—Mostrar afecto incondicional, independientemente de lo que haga.

—Dedicarle más tiempo y prestarle más atención, no solo cuando consuma o sea fuente de problemas. Programar alguna actividad conjunta que fomente el sentimiento de pertenencia a la familia.

Lo que conviene evitar

—Hablar cuando el hijo está bajo los efectos del alcohol. Solo se genera confrontación y decisiones equivocadas.

—Descalificaciones («vas a acabar mal», «eres un desastre»...) y críticas continuadas de su conducta.

—Actitudes de persecución (policial o agobiante).

—El castigo como único recurso.

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