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Como sobrevivir las malas noches en pareja con un recién nacido

Como sobrevivir las malas noches en pareja con un recién nacido

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El ciclo vital de las familias consta de muchas etapas, y cada una de ellas requiere ajustes en los individuos. Cambios que pueden derivar en crisis, que de no ser debidamente manejadas pueden afectar la relación y resultar en fracturas o deterioro del mismo vínculo familiar.

Uno de los eventos más importantes en las etapas de la familia, lo constituye el nacimiento de un hijo, el cual trae consigo cambios fundamentales en la vida de la pareja, y cuando este sucede hay que hacer ajustes, además de reformular muchas de las actividades alrededor de las que hasta ese momento giraba el mundo familiar. Debemos entender que ya no solo son pareja, sino que deberán asumir un nuevo rol, el de padres. El nacimiento de un hijo produce mucha alegría, pero también viene acompañado de un mayor nivel de responsabilidad, adicionalmente, el trabajo de llevar una casa y una familia se complica.

El rol de padres, exige cambios para la pareja en casi todos los aspectos de la relación. La madre por el hecho de amamantar a su bebe, debe estar a su lado las veinticuatro horas del día. En este contexto, el padre muchas veces, se siente desplazado y aunque no lo reconoce, naturalmente siente celos. Sin embargo, cuando la relación de pareja es saludable, este tema se comparte y al expresarlo, los padres se entienden, se sienten comprendidos, haciendo concesiones y compartiendo sanamente el nuevo rol de padres, de tal forma que sientan que son parte de la construcción de esta nueva etapa con todos sus aprendizajes.

En muchos casos, son las mujeres quienes desplazan a su pareja, ya que entienden que este no sabe ejercer el rol que le corresponde. Actitudes como esta, destruyen la relación de pareja y afecta también el vínculo padre/hijo, pues éste no podrá construirse como el vínculo afectivo que debe ser.

También hay que tener en cuenta que el bebé, recién nacido, está en un ambiente diferente al que conoció por nueve meses, por lo que le resulta difícil adaptarse, razón por la cual los padres deberán proporcionarle seguridad y placer. Parte de esta adaptación es establecer rutinas de alimentación, de sueño, calor humano, ambiente limpio, etc.

Es también importante reconocer y aceptar que por varios meses los padres deben pasar un periodo difícil que conocemos como malas noches. Me gusta pensar que estas “malas noches”, son parte de la preparación para ser padres, ya que a partir del primer momento estos, estarán en constante alerta para proteger a los hijos de cualquier peligro. Por eso, las malas noches deberán ser compartidas. Se preguntarán, ¿Pero si el papa no alimenta, porque debe compartir las malas noches?

Sí. Es importante que el padre, se involucre en las demás tareas, como son el cambio de pañal, preparar los objetos que se necesitan para esto, acompañar a la madre durante el proceso, y de esta forma los dos sentirán, que por igual, están creando ese apego seguro, que tanto necesitan los niños para un buen desarrollo bio-psico-emocional.

Compartir también las tareas del hogar, dividiendo las tareas domésticas, es muy importante, ya que sabemos que las noches sin descanso reparador, como suelen ser las de las primeras semanas en las cuales el infante requiere alimentación cada dos horas, produce irritabilidad en la pareja.

Puede faltar tiempo para organizar la casa, tengan en cuenta que esto, en estos momentos no tiene más relevancia que la relación de pareja o que los vínculos padre e hijo. Además, como consecuencia de no asumir las responsabilidades que a cada uno le corresponden, la relación puede resquebrajarse por un manejo inadecuado de comunicación y comprensión y derivar en ruptura de la pareja.

La gratificación y las expresiones de reconocimiento mutuo son importantes y hacen que la tarea, aunque sea extenuante, se vea menos dura y que cambiar pañales, dar el alimento se convierta en ilusión de ver el desarrollo diario, los cambios y el crecimiento de su hijo o hija.

Todos los padres que son primerizos deben ser estimulados y saber que están haciendo bien su rol.

Es vital que puedan reconocer en la pareja los signos que expresan la necesidad que cada uno tiene de descansar y ofrecerse para que, el padre o la madre, puedan hacer alguna actividad que los despeje, como por ejemplo ver un programa en tv, o simplemente tirarse a descansar. Lo más importante durante esta etapa, es que ambos disfruten el tiempo de estar con su bebé.

A pesar de que la llegada de un bebé puede ser un período agotador, es también importante sacar tiempo para ustedes dos. A partir de este momento las cosas no serán igual, requieren de un nuevo ingrediente, madurez. Sin embargo, para tener una vida en armonía este aspecto deberá venir acompañado de comprensión por parte de AMBOS, TENIENDO UNA COMUNICACIÓN ASERTIVA BASADA EN EL RESPETO Y EL AMOR MUTUO, para que puedan iniciar con firmeza el camino de la paternidad, de tal manera que los beneficios de esta, se los lleve el hijo que será el reflejo y dará continuidad a la relación de sus padres.

Lic. Luz Marina Cortazar U.

Psicologa Clinica- Terapeuta Familiar y de Pareja M A

Modificado por última vez enViernes, 30 Octubre 2015 14:52
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