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Cosas que le pasan a tu bebé que son normales

 

Cuando por fin tenemos a nuestro bebe en brazos, es normal estar ansiosa porque hoy en dia, para la mayoría de madres el primer bebe recién nacido que están cargando, lo más seguro es el suyo.  Hace un siglo, las niñas desde pequeñas tenían mucha experiencia con bebes por sus hermanitos, primos, sobrinos y todos los bebes que nacían cerca de ella, pero hoy por lo general vivimos lejos de nuestra familia extendida, las familias son más pequeñas y ya esa mística del cuidado del recién nacido se está perdiendo.

¿Cómo sabes si tu bebe está haciendo algo que o lo que le está sucediendo es normal?  Aquí te vamos a aclarar tus dudas.

El primer dia, tu bebe va a dormir bastante, va a estar cansado y cuando quiere leche solamente necesita de 5-7 cc’s, su estómago es muy pequeño, como una canica. Es posible que solamente evacue una vez en las primeras 24 horas. Las primeras evacuaciones se llaman meconio, son casi negras y pegajosas.

A medida que pasan los días, tu bebe estará más alerta y no querrá estar solo.  Querrá estar cargado por su madre 24 horas al dia (como cuando estaba en su barriga), no está llorando por hambre, está llorando porque extraña su mundo uterino.  El mundo exterior puede ser abrumador y sobre estimulante para un nuevo bebe,  va a demandar la protección de su madre y es muy probable que llore si no lo consigue.

Cuando a la madre le baje su leche entre los 3-5 días de parida, las evacuaciones cambiaran en color y en frecuencia.  Serán verdes,  luego se van a tornar amarillas y tu bebe hará desde 3 hasta quizás 8 pupucitas al dia!  Esto es normal!  Ese será su patrón hasta llegar a tener 6 semanas aproximadamente cuando sus evacuaciones no serán tan frecuentes, incluso puede durar una semana o más y es normal.  Esto ocurre porque la composición de tu leche está cambiando, no porque esta estreñido.

La piel de tu bebe también pasa por muchos cambios, le salen bolitas, irritaciones, mudan la piel, hasta unas manchitas que parecieran picadas de mosquitos le salen, pero son normales todos.  Tú bebe está eliminado tus hormonas de su cuerpo y adaptándose a vivir en un ambiente seco.

También es normal que a tu bebe le dé hipo,  le daba en la barriga y ahora que nació también.  Se le puede quitar dándole el seno o un biberón.  Es posible que los bebes lactados no tengan gases y por ende no necesitan eructar.  Si no eructa, y le salen gasecitos por abajo, también cuentan, pero es tan normal que tenga gases como que no tenga cuando es un bebe lactado. Ahora no se asusten y de repente lactando a tu se le sube un gasecito  y tu bebe por no despegarse del seno, se le sale la leche por la nariz!  Es normal y no le pasa nada, pégalo de nuevo.

Un bebe vomitón? También es normal porque su sistema digestivo es inmaduro y se le puede subir una lechita muy fácil, pero si está contento y aumentando de peso adecuadamente, no es de preocuparse. Incluso a veces los bebes vomitan leche mezclada con sangre, antes de salir corriendo a la emergencia, revisa que la sangre no sea tuya (de tus pezones).  Si es tuya, no le pasa nada al bebe, simplemente hay que corregir el agarre, si no es tuya, pues vete.

Si tu bebe es hembrita, es posible que tenga una mini menstruación a los 2-3 de nacida, esto es un tema hormonal que a los pocos días se le quita, también es posible que ambos sexos de bebes boten leche de sus pezones.  A esto se le llama “leche de brujas”, no quiere ningún cuido especial, excepto, no exprimir la leche.  Se quitara solo, también es un tema de las hormonas del bebe que recibió de su madre durante el embarazo.

Es normal que los ojitos se pongan bizcos, que su boquita tiembla y que se espante mucho.  Esto es porque sus músculos y sistema nervioso son inmaduros, a medida que  tú bebe va creciendo, estos reflejos irán desapareciendo.  Los bebes hacen muchas cosas que nos pueden preocupar como madres primerizas, pero estas mencionadas aquí son normales, pero no dejes nunca de consultarle a tu pediatra si tienes cualquier preocupación.

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Síndrome de Turner ¿Qué es el síndrome de Turner y a quienes afecta?

  • Publicado en Salud

El síndrome de Turner lleva el nombre de quien lo descubrió en el año 1938, el doctor Henry Turner, especialista en endocrinología quien pudo determinar ciertas coincidencias y características en varios de sus pacientes. Tras la evaluación de varios casos pudo detectar y establecer dicho síndrome.

¿Qué es el síndrome de Turner y a quienes afecta?

El Síndrome de Turner es una enfermedad de origen genético y perjudica sólo a las mujeres ya que actúa sobre el cromosoma X.

Genéticamente el ser humano está compuesto por un total de 46 cromosomas (23 se heredan por parte de la madre y 23 se heredan por parte del padre).

En el caso de las mujeres estos cromosomas son sólo cromosomas X, mientras que en el caso de los varones los cromosomas son XY.

La característica de dicho síndrome es que la niña que nace no posee los 2 cromosomas XX que la caracteriza sino que posee uno sólo, o bien dos pero uno se encuentra defectuoso.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

En bebés pequeños se pueden observar los siguientes síntomas:

Cuello extremadamente ancho

Manos y pies hinchados constantemente

En el caso de niñas a partir de los 12  y 13 años los síntomas más frecuentes son:

Desarrollo retrasado de la pubertad

Tórax en forma de escudo

Párpados caídos

Ojos sin lubricación adecuada

Ausencia de menstruación

Baja estatura

Cuando se detecta en mujeres a partir de los 20 años los síntomas más comunes son:

Infertilidad

Sequedad vaginal

 

¿Cuándo y cómo se diagnostica?

Este síndrome se puede detectar tras la realización de ciertas pruebas médicas.

Evaluación de los niveles hormonales en la sangre

Resonancia magnética del tórax

Examen pélvico

Examen ginecológico (en adolescentes y adultas)

Ecocardiografía

Ecografías de los órganos genitales y de los riñones

¿Qué complicaciones puede tener el síndrome de Turner?

La válvula aórtica puede resultar ser extremadamente más estrecha de lo normal en las recién nacidas que tengan este problema genético.

Cataratas

Diabetes

Desarrollo óseo atípico

Problemas de tiroides

Presión alta

Problemáticas cardíacas

Dificultades o insuficiencias renales

Obesidad

Escoliosis

¿Existe una cura o prevención para este síndrome?

Al tratarse de una enfermedad genética no es posible la cura de dicho síndrome. Sin embargo existen varios tratamientos que pueden mejorar la calidad de vida de la persona que padece dicho síndrome, pudiendo llegar a tener una vida normal, pero siempre realizando controles  frecuentes con un médico especializado.

Tampoco se conoce, a la fecha, una forma de prevenir dicho síndrome.

¿Cuáles son esos tratamientos?

Hormonas de crecimiento. En niñas pequeñas se puede utilizar las hormonas de crecimiento. Esto favorece el desarrollo y aumenta la estatura de la niña.

Terapia con reemplazo de las hormonas estrógenos. Se realiza este tratamiento en adolescentes a partir de los 12 o 13 años. Este procedimiento, además, fomenta el desarrollo sexual estimulando el crecimiento del vello púbico, el crecimiento de las mamas y la aparición de la menstruación.

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¿Por qué los bebés tienen que estar en el suelo?

Los bebés son activos por naturaleza y aprenden construyendo su propio mundo, el bebé es el que aprende a voltear, a tocar, a reptar, a desplazarse, a cambiar de postura cuando se cansa… No es un ser pasivo que nosotros debemos de colocar en la postura que a nosotros nos parece la adecuada, durante el tiempo que a nosotros nos parece el adecuado y ofreciéndole el juguete que a nosotros nos parece que quiere en ese momento.

Generalmente acostumbramos a dejar a los bebés en aparatos que nos venden para ellos: cunas, hamacas, parques, columpios, taca tacas… Olvidando las verdaderas necesidades de los bebés.

El contacto con sus figuras de referencia es la base para que quiera explorar, es decir, que el vínculo de apego es el que va a facilitar que el niño tenga todas sus necesidades satisfechas (no sólo de alimentación y limpieza, principalmente las afectivas) y una vez se encuentre seguro, se dedicará a explorar el entorno.

Además durante los 2 primeros años, el niño se encuentra en una etapa denominada sensoriomotora  según Piaget, esto quiere decir que el bebé construye su inteligencia a partir de 2 cosas principalmente: el movimiento y sus sentidos, su desarrollo sensorial. Por lo tanto conociendo la relación entre el desarrollo cognitivo y motor es un poco contradictorio no ofrecer oportunidades de movimiento a los bebés e incluso impedírselas colocándolos en determinados aparatos que le fuerzan a estar en una postura determinada o que se encuentran atados con arneses o correas para no moverse.

Podemos imaginarnos el desarrollo motor del niño como una escalera, en la que para construir el siguiente escalón ,primero deberemos haber construido el anterior, ya que cada cosa que aprende nueva el niño, se apoya en lo ya adquirido, cuando tiene miedo o dificultad, regresa al escalón que le da seguridad ( imaginar sino, un niño que está dando sus primeros pasos, cuando se encuentra inseguro o incapaz, se agacha y sigue gateando) Tener una escalera bien formada y con todos los peldaños, le va a facilitar mucho en el futuro ya que muchas capacidades posteriores como es el  desarrollo del lenguaje, la lectura, la escritura… tienen un componente motor y si esos peldaños están rotos, fallan o nunca se han construido, el niño los va a tener que  abordar con mayor dificultad y esfuerzo.

¿Qué podemos hacer?

Como hemos dicho, el bebé es el constructor de su historia y no podemos crecer por él, pero sí facilitarle el camino, darle oportunidades para moverse, prepararle un espacio adecuado, estar junto a él…

Un bebé que se le deja en el suelo, que no se le coloca en posturas que no sabe hacer por sí mismo, que no se le fuerza a probar nuevas posturas, que no se le coloca en la postura que a nosotros nos apetece y no a él…  puede moverse, puede girarse, puede coger objetos, acercarse a ellos, cambiar de posición cuando se cansa… Puede en definitiva, construir su propia historia.

El bebé siempre se debería dejar en la postura de boca arriba y experimentando con su cuerpo, llegará en algún momento aproximadamente entre los 3 y los 6 meses a voltear, primero no lo conseguirá del todo, se girará hacia un lado y volverá a la postura inicial, pero tras muchos intentos, logrará girarse y de esta manera cambiar su perspectiva, su forma de ver las cosas, su cuerpo en el espacio… (Pensar en lo importante que es automatizar este giro para cuando son más mayores y tienen que levantarse por ejemplo)Durante este tiempo que el bebé sólo puede estar boca arriba, no está quieto, puede mover la cabeza, ver las cosas que suceden en la habitación, flexionar y sacudir sus brazos y piernas, empujar con los pies y conforme su sistema nervioso se va madurando y organizando, sus movimientos se vuelven más controlados.

Al poder  voltearse de boca arriba a boca abajo y cambiar de posición, se liberan las manos, que permiten llegar a cosas que se encuentran más alejadas y meterlas a la boca y de esa manera conocerlas, aunque es normal en los primeros intentos, que al voltear, quede alguno de sus brazos bajo su cuerpo, situación que aprenderá a solucionar conforme vaya probando una y otra vez.  Esta postura es importante porque el movimiento de cabeza, permite obtener las referencias espaciales necesarias para  desplazar su cuerpo por el espacio.

Cuando el niño se cansa en esta postura, en vez de llorar y frustrarse, generalmente, es capaz de voltear y regresar a la postura inicial de boca arriba, además rodando, es capaz de desplazarse por el espacio y llegar hasta ciertos objetos.

Después llega el reptado, en el que el niño que todavía tiene su cuerpo sobre el suelo, empieza a arrastrarse para llegar a los objetos y esto lo hace porque ha construido las fases anteriores y porque tiene una motivación para hacerlo, lógicamente el niño que se encuentre encerrado en un parque no va a tener esa motivación por alcanzar una cosa que se encuentra a cierta distancia, porque no puede acceder a ella.

Todos estos movimientos como son rodar, arrastrarse, pararse, manipular un objeto, volver a colocarse boca arriba, volver a rodar… preparan su musculatura para el gateo, para sentarse y para mantenerse de pie. La cantidad de músculos que se mueven  y la facilidad de movimiento de un niño que se mueve en libertad no será la misma que un niño que pasa la mayor parte del día atado en un carrito, en una hamaca o colocado en una postura de sentado cuando todavía no puede hacerlo por sí mismo, ya que su movimiento se reduce a la parte superior de su cuerpo  (en el mejor de los casos) dejando las piernas, cadera y pies prácticamente sin movimiento.

El gateo, que es la postura en la que se apoya todo el cuerpo sobre rodillas y manos, elevando el tronco, llega después, y en michos casos a la par o antes que aprender a sentarse, aproximadamente entre los 8 y los 16 meses. El gateo, el cual tiene una gran importancia ya implica mayor equilibrio, lo que pone los cimientos para estar de pie. En esta postura vuelve a cambiar su perspectiva y su forma de ver el espacio, percibiéndolo en 3 dimensiones desarrollando la convergencia visual y el enfoque de los ojos;  además al desplazarse adelanta pierna y brazo contrario, este patrón cruzado es una función neurológica que hace posible el desplazamiento corporal organizado y el equilibrio del cuerpo. El gateo también permite desarrollar los reflejos de caída, los cuales ayudan a prevenir accidentes una vez andan, sabiendo apoyar las manos cuando se caen.

Como ya hemos dicho, un poco después o a la vez que empiezan a gatear, el niño se aprende a sentar; no necesita apoyos, su tronco está vertical y no arqueado, su peso se apoya en sus isquiones y glúteos y no necesita la ayuda de las manos, además es capaz de abandonar la postura cuando se cansa y volver a otras para seguir explorando el espacio. No se cae estando sentado porque como se ha apoyado en las etapas anteriores, tiene ya un equilibrio más desarrollado, sus ojos están preparados para ver el espacio en 3 dimensiones y sus manos para estar libres y explorar los objetos.

Después aprende a arrodillarse, practicando la verticalidad del tronco y su centro de gravedad que es similar a cuando te encuentras de pie,  desde esta postura, apoyándose en los muebles u otros objetos, aprenderá a colocarse de pie y a desplazarse, primero apoyado y hacia los lados y después sin apoyos y en todas las direcciones.

Como hemos visto, el bebé es un ser activo que construye peldaño a peldaño su propia historia, que unos aprendizajes se apoyan en otros y que no tiene ningún sentido pretender saltarlos o forzarlos. El niño necesita su tiempo, probar y experimentar, volver hacia lo que ya tiene adquirido, estar seguro de sus movimientos.

No necesita ayudas innecesarias que le obligan a saltarse etapas, a no integrar bien aspectos que necesitará en el futuro, porque todo es un continuo y ese tipo de “ayudas” que fuerzan que convierten el desarrollo en una carrera o en una competición, no le aportan ningún beneficio al niño.

No podemos crecer por ellos, pero sí facilitarles el camino, respetar su tiempo y sus necesidades. No es más “listo” quien llega antes, sino que hay que respetar un proceso, que se va cocinando poco a poco, no es una carrera que acaba cuando el niño anda y no importa cómo llegue hasta allí, en este caso, lo que importa es el proceso.

Laura Estremera Bayod

Maestra de audición y lenguaje, Técnico superior en educación infantil

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Ferré y Ferré (2005) Cero a tr3s, desarrollo neuro-senso-psicomotriz de los tres primeros años de vida.

Ferré y Ferré (2013) Neuro- psico-pedagogía infantil. Bases neurofuncionales del aprendizaje cognitivo y emocional. Ediciones Lebón. Barcelona

Desarrollo motor y postural autónomo, programa materno infantil. Ministerio de salud Argentina.

 

 
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