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Papá en el embarazo y post parto

Papá en el embarazo y post parto

El hombre y la mujer viven de forma diferente la hermosa etapa del embarazo. Por lo general, se entiende que solo la madre y la criatura se van preparando en su desarrollo físico y mental, sin embargo, los futuros padres también viven emociones nuevas e incluso algunos padecen los malestares de su pareja.

Siempre que el padre esté involucrado en el embarazo y cuide la pancita de su esposa, irá conectando con su futuro hijo, podrá percibir su crecimiento y comenzará a conocerlo desde el vientre de la madre. 

Construir este vínculo implica comprometerse con el hijo y con el papel paternal. Es importante conectarse con las emociones, con los deseos de ser papá y darle rienda suelta a los sentimientos. Si el futuro padre siente miedo es normal, y sería bueno que conversara al respecto con su pareja.

La psicóloga clínica, Evelyne Santos Cucurullo, asegura que “La figura paterna es tan importante como la de la madre en este momento único de la llegada de un hijo. Desde que se enteran de que van a ser padres, es preciso que el hombre, como esposo y papá, se involucre de lleno en la experiencia del embarazo y más adelante, en el parto. El padre no está preparado ni biológica ni psicológicamente para este proceso, razón por la cual la mejor receta es el diálogo con la pareja, que le explique cómo se siente, que hable sobre la nueva responsabilidad compartida, lo que le preocupa y que ambos participen de la experiencia”.

Señala la especialista que es importante que el futuro papá acompañe a la mujer al ginecólogo y a la realización de las sonografías. Estar allí con ella tiene sus beneficios, pues esta entenderá que su pareja es parte del embarazo. Así se fortalecerá el vínculo entre ambos y el bebé que viene en camino. Es recomendable tener presente que el apoyo es muy importante para la mujer en un momento en el que está experimentando algo nuevo y pasando por un montón de estrés mental y físico. El desarrollo de un bebé en el cuerpo de la madre no es una tarea fácil.

Conforme el embarazo avance, se darán cuenta de que el papel como padre y esposo aumenta, así como el de pareja y padres. El médico les guiará respecto a sus responsabilidades.

Como el papel fundamental requiere que el futuro padre se involucre en todo lo que conlleva el embarazo, lo ideal, según la la especialista en terapia de familia, es realizar algunas actividades para acercarse más, como:

Leer libros o, lo que es mejor, que ambos lean libros y se orienten respecto a temas sobre la educación y el cuidado del bebé. 

Compartir las labores del hogar.

Tomarse fotos juntos, para que cuando el bebé crezca perciba que tanto su padre como su madre, estaban ansiosos y contentos esperando su llegada.

Participar en los preparativos para la llegada de la criatura como arreglarle el cuarto juntos.

Asistir a las clases de preparto, para que sepan cómo responder al momento del nacimiento y disfrutarlo al máximo.

Si tienen la oportunidad de presenciar el parto de la criatura, no han de centrar su objetivo en mirar solamente el parto, sino acompañar y ayudar a la esposa a integrarse en el proceso, animándola, complaciéndola, practicando diversas técnicas de alivio (relajación, visualización, masajes, cambios de posición, técnicas para aliviar la tensión en la espalda, entre otros).

Esto se logra cuando el acompañante de parto está preparado.

La terapeuta familiar ofrece además, algunas ideas para el papá de parto:

Proveer medidas de apoyo para que mamá se relaje, por ejemplo masajes en la espalda.

Ser paciente con los cambios hormonales que siente mamá; comprenderla y estimularla.

Recordarle a su pareja las técnicas aprendidas durante las clases de preparto.

Brindarle apoyo y seguridad.

Respirar con ella, si pierde el ritmo.

Demostrarle afecto y apoyo emocional.

Ayudarla a cambiar de posición, por ejemplo, a realizar movimientos en la bola de aire.

No ofenderse si ella pide que no la toque o que no hable, pues comprende el proceso y se mantiene siempre a su lado.

Vigilar los medicamentos que le ofrecen y cerciorarse de que ella conoce cuáles son y está de acuerdo en tomarlos.

Cuando un niño carece de amor y calor, siente dolor, y si este dolor no se integra, causará enfermedades físicas y emocionales en una etapa posterior de la vida. No importa que esa falta de amor se manifieste en forma de rechazo, crítica, humillación o indiferencia. Todo termina afectando los procesos internos del cerebro y del organismo en general, según concluye la experta en psicología.

Se ha podido determinar que cualquiera que viva con el niño puede desempeñar la función de padre; solo basta tener claro que ser padre es ser guía, ordenador de la sexualidad y la ley del pequeño. La paternidad es una función y no está dada únicamente por quien tiene la misma sangre. Puede ser el padre biológico o aquella persona que está dispuesta: un abuelo, padrino, un tío, cualquiera que acepte el reto de asumir al papel de guía.

Sin embargo, como futuro padre, cada hombre ha de asumir su papel y no dejárselo a nadie, pues estará renunciando a vivir la mejor experiencia que alguna vez podrá asumir en toda la vida: gozar las sonrisas, los besos, los apapachos, el llanto cuando caiga y lo levante, enseñarle cosas tan sencillas como a beber sin derramar de un vaso o a montar bicicleta, en fin, todo lo realmente bueno y valioso de la vida.

Algunos futuros padres cometen el error de rechazar a su criatura, pasando por alto que su papel en la educación tiene una influencia fundamental en la evolución del niño. La función paterna, cada vez más conocida, ha adquirido carta de naturaleza. Los hombres han tomado conciencia de ello y “ser padres” se ha convertido en un oficio a la vez más importante y más rico que en el pasado. El fenómeno más reciente es que el hombre le da actualmente más valor al hecho de ocuparse de sus hijos a diario.

MIMOUN SYLVAIN Y CHAUSSIN ELISABETH 2.000 

 

 

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