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Infertilidad en una pareja: en el 30% de los casos el problema es del varón

Según estadísticas internacionales, la infertilidad es la incapacidad de una pareja para lograr una concepción después de un año de relaciones sexuales sin protección anticonceptiva. Su incidencia va en aumento con cifras que varían entre el 15% y el 20%. Los datos muestran que la distribución de las causas son de origen masculino en un 30%; femenino otro 30%, ambos miembros de la pareja: 30%. El 10% restante es de causa no aparente. La doctora Victoria Verdú, especialista de la clínica Ginefiv de reproducción asistida, explica distintos aspectos de la fertilidad de los hombres.

¿Hay más infertilidad masculina de la que se cree?

Sí. Tradicionalmente, cuando una pareja no lograba quedarse en estado, la que se hacía las pruebas y se culpada de no lograr un embarazo era la mujer. Actualmente, de las parejas que vienen a conseguir una gestación, en un tercio, el problema es masculino, otro tercio es un problema femenino y otro tercio, de ambos. Los varones, afortunadamente para ellos, tienen 15 años más de vida fértil que las mujeres y se pueden tomar con más calma la paternidad. En nuestra clínica el 50% de los casos que tratamos o es culpa del hombre o es de los dos.

¿Desde que edad tienen los hombres que cuidar su fertilidad?

Los hombres tienen la capacidad de producir espermatozoides durante mucho tiempo, pero los factores ambientales afectan mucho a la calidad del semen. El ejercicio intenso, el tabaco, el sobrepeso... son elementos que hacen que el semen no sea bueno. Afortunadamente para ellos, si recuperan hábitos de vida saludable, esta mala calidad puede ser reversible.

¿Pueden existir factores congénitos para que el semen no sea bueno?

Puede suceder que el varón padezca una criptorquidia, que consiste en el descenso incompleto de uno o ambos testículos a través del canal inguinal hacia el escroto. Si no desciende a tiempo, la temperatura corporal puede afectar a la producción de las células masculinas.

También pueden sufrir un varicocele, que es la dilatación de las venas del cordón espermático que drenan los testículos. Esta afección, que no es congénita, puede afectar a la calidad de los espermatozoides.

¿Llevar el móvil en el bolsillo afecta a fertilidad masculina?

Aún no hay suficientes estudios, pero es verdad que algunos que se han hecho hablan de que las radiaciones que emiten los smartphones pueden provocar alteraciones en los espermatozoides. Es un tema que todavía no se tiene claro al 100%.

¿Cómo se mide la fertilidad masculina?

Lo primero que se hace es un seminograma, que es una prueba diagnóstica que tiene como objetivo evaluar la calidad del semen. Se estudian parámetros como el volumen y PH seminal así como la morfología, movilidad y concentración de espermatozoides.

También se hace el seminograma REM consiste en la separación de los espermatozoides en función de su movilidad. Así, se obtiene una fracción de la muestra concentrada en las células masculinas de mayor movilidad, lo cual informará de la calidad de los recuperados.

Tmbién existe una prueba más sofisticada llamada FISH que se realiza en determinados casos, complementando al seminograma. Gracias al FISH es posible conocer el número de copias de cada cromosoma para comprobar que los espermatozoides tienen una dotación genética normal. Este examen está indicado en casos de fallos de implantación, abortos de repetición, embarazo previo con una cromosomopatía y pacientes sometidos a quimio o radioterapia.

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¿Cómo afecta la infertilidad a la Pareja?

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La familia, como sistema, están en constante transformación y buscando su equilibrio. Esa transformación, obedece al desarrollo de sus miembros y tienen ciclos bien definidos. Uno de ellos es la formación de la pareja, su consolidación y luego, la llegada de los hijos. Debido a que los miembros van evolucionando con el tiempo y a las condiciones de vida que alcanzan, es necesario hacer ajustes cada vez que se transita de una etapa a la siguiente.

Sin embargo, es importante resaltar que cuando se toma la decisión de formar pareja, en medio del embeleso producido por el enamoramiento, por la apertura de mente y capacidad para ceder, es en ese momento cuando se sueña, y de esos sueños compartidos se derivan pautas de interacción que más adelante van a permitir la convivencia juntos, la pareja aprenderá a comunicarse tanto en el área sexual y en la racional, como en la sentimental. Son momentos en los que se empieza a planificar el futuro y a decidir la forma de relacionarse con los demás.  Durante ese período, se establecen pautas para expresar y resolver conflictos, que desencadenan en las crisisque manejados de forma inapropiada, se tornan en conflictos mayores deteriorando la relacion.  Es importante entender que cada una de las etapas presenta sus propias crisis, que de capitalizarse, por lo general se superan haciendo crecer a la pareja y reforzando el  núcleo familiar.

Cuando la familia está frente a la llegada de los hijos, es una etapa en que la pareja tendrá una nueva función: ser padres. Algo que se ha soñado y que es culturalmente determinante en muchos casos.

¿Pero que sucede cuando esto no se logra? En primer lugar, debemos considerar que las dificultades que se presentan para concebir, son un problema que afecta a un gran número de parejas y  que después de haber intentado muchas veces, se desaniman y sienten que todo está perdido, tanto que llegan a pensar que la vida de pareja resulta sin sentido. En segundo lugar, debemos considerar que hay muchas causas desde físicas, hormonales, y psicológicas. El estrés influye, este es causado por el ritmo de vida que llevan las parejas. Adicionalmente, cada vez más, la mujer decide tener hijos a una edad tardía, lo que  dificulta la capacidad para la concepción. También a los hombres, les resulta difícil asumir el compromiso que conlleva tener hijos y al retrasarlo, se presentan mayores complicaciones con la calidad de los espermatozoides.

En tercer lugar, desde el punto de vista emocional, la infertilidad genera una crisis en la vida de las parejas causando un gran impacto en sus vidas. Estas crisis se relacionan con las creencias aprendidas de que el ser humano debe procrear, cuando deciden formar su familia, lo cual en muchos casos es así.

La noticia de que no podrán tener hijos los hace entrar en shock y muchas veces entran en negación viendo una realidad distorsionada , sobretodo la mujer, entra en un estado depresivo. El embarazo se convierte en algo obsesivo y como resultado se presentan conflictos, sentimientos de culpa, diferencias en puntos de vista o tema en los que antes lograban acuerdos, se distancian sexual y emocionalmente, ocasionando algunas veces rupturas dolorosas.

El tema de infertilidad sigue haciendo estragos en la vida de la pareja, presentando rabia, enojo, celos por las personas que han podido tener hijos, incluso se pueden aislar y dejan de compartir con sus amigos y /o familiares.

Las diferentes formas en que se enfrenta la infertilidad, también es influida por quien sufre la incapacidad de procrear. Cuando es una mujer, pareciera que, por el tema biológico es la portadora de la maternidad, le cuesta más trabajo adaptarse y aceptar que no va a tener hijos, se siente rechazada, menospreciada por el hecho de no poder tener hijos, por lo que puede entrar en un vacío existencial y sufrir depresión severa.

Cuando es el hombre quien presenta la incapacidad, existe una presión social, su virilidad, su masculinidad se ve cuestionada y ese estrés repercute en su desempeño sexual. Su autoestima también se ve lesionada, y como consecuencia, la relación de la pareja se puede fracturar.

 Cuando han logrado tener hijos anteriormente la situación es diferente. Aunque se sufre, pero con menor intensidad, ya que la presión social no aplica. Toda esta situación pone a las parejas en estrés y esto puede durar un periodo largo, incluso si buscan hijos a través de métodos alternativos, lo cual puede alargarse y cuando entran en mayor edad, se desaniman y la relación pudiera romperse, y en algunos casos adaptarse y aceptarse tal como son.

Por todo esto es importante buscar ayuda profesional de un terapeuta, que les apoye y les ayude a enfrentar esta situación de forma adecuada, a fortalecer la relación de pareja ya que pueden tener sentimientos de culpa, que no les permite sentirse merecedores de mantener la relación.

En mi ejercicio profesional he podido ver que, rabia, tristeza, depresión, envidia, aislamiento social, familiar, son efectos psicológicos que afectan a ambos miembros de la pareja, solo que lo manejan también de forma diferente. Es importante aprender a reconocer y respetar los sentimientos que cada uno pueda tener frente a la situación y ofrecer el hombro para dar apoyo, sin descartar que se deba buscar ayuda.

La ayuda profesional permite que las parejas puedan modificar su dinámica relacional a partir de la noticia impactante de la infertilidad, durante el proceso de fertilidad asistida o para la aceptación y adaptación a la situación de incapacidad de tener sus hijos.

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