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Mi hijo no quiere comer

Mi hijo no quiere comer

 

Una de las preocupaciones más comunes en la consulta de pediatría por parte de los padres, es mi hijo no quiere comer. Situación que crea ansiedad en los padres, ya que entienden que por esta actitud su hijo/a no ganara peso adecuado, no crecerá lo suficiente, se desnutrirá; y en los niños, porque son sometidos a un estrés porque ingieran cierta cantidad o alimento de forma obligatoria.

Debemos entender, que luego del año de vida, esa velocidad con que este niño aumentaba de peso y talla se verá reducida. Por lo tanto, sus necesidades energéticas también variaran.

Lo importante de esto es que es una etapa transitoria, eventualmente pasara. Pero es el momento en el que se debe crear una disciplina alimentaria, porque de lo contrario se fomentan los malos hábitos, los cuales perduraran en la vida adulta.

Esta disciplina alimentaria debe iniciarse desde que se introducen alimentos distintos a la leche, es decir a partir de los 5 a 6 meses de edad, que es cuando inicia la alimentación complementaria.

Algunas medidas que pueden ayudar a evitar o mejorar esta situación de no querer comer en los pequeños:

-        Crear hábitos saludables de alimentación como introducir primero los vegetales antes que las frutas, así se pudiera evitar la preferencia por lo dulce ante lo salado.

-        Evitar distracciones durante las comidas, como ver la tele, usar la tableta o celular. Muchas veces creemos que con esto resolvemos el problema, cuando realmente se ven afectados otros factores de la alimentación, como interpretar la sensación de saciedad, por ejemplo.

-        Establecer un horario de alimentación el cual este conformado por las tres comidas principales, desayuno, almuerzo y cena, más dos meriendas.

-        Preparar un menú variable y atractivo, con el propósito de que aprendan a comer de todo y no aborrezcan los alimentos.

-        Evitar los regaños o castigos para lograr que el niño coma. Esto empeora su actitud  frente a las comidas.

-        Respetar y entender la saciedad de cada niño. La cual variara dependiendo de su edad y tamaño.

-        Evitar premiar con dulces el que se coma toda su comida.

-        Permitirles formar parte del momento de comer, que intenten comer con su cuchara, o con los dedos, que se ensucien.

-        Incluirlos en la comida familiar, así, aprenderá con el ejemplo.

Es importante recordar que a partir del primer año de vida, hay una necesidad y sentimiento de independencia, una necesidad de descubrir y explorar su entorno, por lo tanto siempre habrá cosas más importantes que sentarse a comer. Si tenemos presente esto, podemos hacer la hora de la comida un momento placentero y divertido para ellos.

Michelle A. Romero Licairac
Pediatra-Nutriologa

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