Menu

WEB-pre-escolar.png

El desarrollo infantil, los juegos y los juguetes

Debemos tener en cuenta que el jugar es para los niños una actividad básica y desde su punto de vista muy importante y que representa un “como sí…”, esto quiere decir que aunque el juego es ficción representa la vida real. El ejemplo más claro lo tenemos cuando los niños juegan a “papás y mamás”, a los “médicos” o a los “maestros” en realidad están reproduciendo un aprendizaje social con todas sus normas de conducta y valores incluidos.

Además de ello muchos psicólogos consideran el juego como una manera de liberar tensiones, emociones y energía. Incluso los seguidores del psicoanálisis presentan el juego como una forma de transformar las situaciones no placenteras en situaciones placenteras.

Si ante nosotros tenemos elección de juegos o nos tenemos que inventar o fabricar nuestros propios juguetes además estaremos desarrollando la creatividad, la imaginación y la autoexpresión interior y corporal.

Muchos de esos juegos son fundamentales en la estructura del pensamiento infantil, en la construcción del lenguaje, el asentamiento de normas sociales y la representación objetiva de la realidad.

El prestigioso psicólogo Jean Piaget clasificó al juego en tres tipos dependiendo del desarrollo del niño:

-       Juegos de ejercicio o motor: El propio juego del niño desde el nacimiento hasta los dos años aproximadamente y el placer o divertimento de estos niños consiste en repetir y ejercitar determinados movimientos como por ejemplo un balanceo, hacer sonar un sonajero, tirar una pelota o golpear con la cuchara el plato.

-       Juegos simbólicos o de ficción: Se puede observar entre los dos y cinco años. Es el de representar una acción figurada como una escena y unos roles o personajes. Como por ejemplo juegos de médicos o de “peleas” o de cocinas. Además en estas edades también realizan juegos de construcción en los que simulan escenarios, situaciones y personajes con carros, cubos, bloques, castillos, masilla, etc…

-       Juegos reglados: también se les llama juegos sociales porque se juegan entre dos o más personas. En ellos se desarrollan normas sociales, límites, cooperación, turnos de juego, penalizaciones, premios, etc. Dentro de este tipo encontramos juegos de mesa, juegos de patio o juegos pre-deportivos.

Es importante para un buen desarrollo infantil tener y compartir variedad de juegos y juguetes, esto le ayudará a ser más flexible mentalmente y a mejorar su relación con el entorno.

Recuerda siempre intentar compartir la mayor cantidad de tiempo de juego con tus hijos, sobrinos o nietos ya que gracias a esto fortalecerás la relación y el apego con el pequeño, le ayudarás a descubrir el mundo que le rodea y podrás presentarle de una manera divertida todos los valores que creas oportuno presentarle.

Guillermo Bermejo, Licenciado en Psicopedagogía.

Especialista en Dificultades de Aprendizaje.

Centro Vida y Familia Ana Simó

Leer más ...

Relaciones entre hermanos, fomentando una buena interacción

Una de las mayores preocupaciones de los padres, cuando tienen más de un hijo es la relación que establecen los hijos entre ellos, porque muchas veces tienen que ser árbitros de las constantes peleas y discusiones entre estos, llegando a consulta con frecuencia porque ya no pueden más, que no entienden como dos hermanos pelean tanto, que han agotado su paciencia y no saben cómo manejar la situación.

Las relaciones entre los hermanos, son las que crean la base fundamental de aprendizaje, tanto cognitivo como emocional, que se van a reflejar luego en las relaciones fuera de casa, con las mismas se aprende la resolución de conflictos, la regulaciones emocionales, hasta desarrollar sus habilidades cognitivas a modo de poder obtener mayor resultado en algún juego o convencer al otro para que haga lo que quiero o llegar a un acuerdo.

Cuando existen conflictos entre los hermanos, en muchas ocasiones, los mismos pueden agravarse o hasta fomentarse, por la intromisión de los adultos responsables, de manera más especifica los padres o familiares cercanos, ya que se entrometen y no permiten la resolución de los conflictos entre los mismos integrantes.

Vamos a analizar los factores comunes que pueden llevar a una mala relación entre hermanos:

  • Darle responsabilidades que no corresponden para su rol, muchas veces se le pone a los hermanos mayores como los “encargados” de dar el buen ejemplo a los menores y de tomar las riendas de la crianza, asignándole tareas de cuidar de a los más pequeños y poniéndoles consecuencias si uno de estos no cumple las reglas, por ejemplo que cuando los padres lleguen a la casa no se hayan bañado o hecho las tareas y culpan al hermano mayor por esto. Hay que tomar en cuenta que el rol de “cuidador” no es de los hermanos, sino de los adultos, los hermanos tienen que ayudarse, acompañarse, ser cómplices, pero no los chivatos de los padres.
  • Tomar partido en las peleas, es sumamente común que los padres se inmiscuyan en las peleas de los hermanos, donde lamentablemente es uno que siempre sale afectado, ya que en muchas ocasiones sólo se escucha la detonación, pero no el detonante. Por lo que frecuentemente al quien ponen en consecuencia es siempre al mismo. Los padres deben permitir que los hermanos soluciones los problemas entre ellos mismos, y si se tienen que involucrar decirle que ambos llevaran consecuencia. Por ejemplo, si están peleando por el horario de la televisión, decirles, que o se ponen de acuerdo ellos, o se apaga hasta que lleguen a un acuerdo. Esto se debe aplicar con todo.
  • Escuchar solo una parte de las quejas: A su vez los padres tienden a ser los “fiscales”, donde se les lleva todas las quejas y “chismes” entre los hermanos, lo que hace que entre los mismos no se desarrolle una relación de intimidad. Por lo que es importante cuando uno de sus hijos le vaya a dar una “querella” de un hermano, hacerlo analizar si le gustaría en caso contrario que su hermano fuera donde usted y se lo dijera.
  • Comparación entre los hijos: Es normal que con los hijos no es que haya favoritismo pero si se puede tener mayor afinidad con un hijo más que con otro, y que uno tenga más habilidad en un área, que el otro, lo que en múltiples ocasiones lleva a las comparaciones y pedir que “aprenda” de su hermano. Es vital que los padres busquen cuales son las fortalezas de cada hijo y reconocerlas delante de ellos evitando rotundamente las comparaciones.
  • No pasar tiempo Individualizado: El ritmo de vida que llevamos actualmente, hace que los adultos con frecuencia, pasen poco tiempo con los hijos, y muchas veces por situaciones quizás no las más  favorables le dediquen más tiempo a uno de los hijos, porque este no le vaya bien en el colegio, no se comporte como se espera, y al que es mas “tranquilo” y se porta bien, no lo hacen, lo que en ocasiones fomenta la conducta indeseada, ya que los chicos se dan cuenta que con un mal comportamiento, pueden obtener mayor atención, por lo que es importante, dedicar tiempo individualizado a cada hijo, por mínimo que sea donde ellos sepan que en ese momento lo más importante son ellos.

Podríamos concluir que el rol de los padres para que los hermanos aprendan a tener una buena interacción, es respetar la individualidad de cada uno, enseñarles habilidades de negociación para que arreglen las dificultades entre ellos, dedicarle tiempo individualizado a su vez tiempo en familia retomando las actividades de tiempos atrás como los juegos de mesas, donde la competencia se hace de manera asertiva sin perjudicar a nadie.

Lia Biaggi Sangiovanni

Psicóloga Clínica

Especialista en Psicoterapia de Niños y Adolescentes

Centro Vida y Familia Ana Simó

Imagen tomada: bellezaslatinas.com

Leer más ...

Nacimiento del segundo hijo

Luego de las transformaciones que experimenta una pareja con el nacimiento del primer hijo, encuentran nuevas formas de organizarse, comunicarse, adaptarse a los cambios que dicha etapa conlleva, lo que, a su vez, capacita a los padres a enfrentarotros cambios como la llegada del segundo hijo.

Las experiencias vividas con los primeros cambios los ayudarán a enfrentar esta etapa con mayor seguridad. Lo que era nuevo con el primero hijo se traduce a conocimientos adquiridos que necesitarán para responder a las necesidades de dos hijos.

Es común que frente al nacimiento de un hermano, surjan los celos fraternos. Frente a estos es necesaria la empatía de unos padres comprensivos que desde el embarazo promuevan la relación y sentimientos positivos entre los hermanos. Hacer al hijo mayor partícipe del proceso de crecimiento del embarazo puede ser efectivo. Se podrían utilizar diferentes tareas como:

-        Enseñarle las imágenes sonográficas y permitirle que toque la barriga y hable con él.

-        Socializar los sentimientos con preguntas como: ¿De qué sexo crees que nazca?, ¿Qué jugarías con el si fuera varón o con ella si fuera hembra?, ¿Le prestarías los juguetes de niño pequeño que ya no usas?

-        Permitirle seleccionar el color de la habitación entre varias opciones y ayudar a organizar la habitación del bebé.

-        Hacerle una medalla o un regalo por convertirse en hermano mayor el día del nacimiento del bebeé.

-        Lograr dedicarle tiempo individual constantemente para que sienta que tanto papá como mamá lo siguen amando a pesar de que hay un nuevo miembro en la familia.

Es común que, al nacimiento del segundo hijo, el hijo mayor se sienta desplazado por todas las atenciones que un recién nacido demanda; es por esto que el tiempo individual debe ser una de las tareas principales. Aunque explicarle que lo que hacen con el bebé lo hacían cuando él era un bebe es positivo, el niño necesitará sentir (con acciones) que sigue siendo importante para sus padres.

En ocasiones pensamos que igualar a los hijos es positivo (vestirlos iguales, comprarles el mismo juguete, si uno va con la tía el otro debe ir también), sin embargo, el poder diferenciar a ambos hijos con las características individuales de cada uno es lo realmente positivo. Desde la explicación: “Te amo igual en cantidad pero a ti te amo por ser mi hijo mayor y a tu hermano lo amo por ser mi hijo menor”. Destacar las cualidades que cada uno desarrolle en el proceso de crecimiento es necesario para la creación de una adecuada autoestima basada en la diferenciación entre uno y otro, lo que, a su vez, impide la práctica de las comparaciones que tanto afectan a los hijos y la relación entre hermanos.

Lic. Lorraine Isa, M.A.

Terapeuta familiar y de pareja

Especialista en intervenciones en psicoterapia

Centro Vida y Familia Ana Simó

 

Leer más ...
Suscribirse a este canal RSS

or Cancelar