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Berrinches. 2 años la edad de los desafíos y berrinches

Berrinches de niños

Es cierto que la edad de los berrinches se presenta entre los 2 y los 4 años y resulta ser una etapa imposible de evitar para toda madre o padre. Sin embargo, visto desde la óptica de la construcción de la psiquis de los niños, la edad de los berrinche sirve para que los niños comiencen a incorporar los “no” o la negación, puesto que su personalidad comienza a formarse.

No obstante es preciso aprenderá controlar los berrinches en los niños para evitar que ellos se tornen con una personalidad caprichosa o negativa de forma constante.

La edad de los desafíos y berrinches

Alrededor de los 2 años (meses más, meses menos) un niño comenzará a marcar los “no” a su alrededor. Por ende es normal que los niños no deseen, por ejemplo,  prestar sus juguetes. De hecho, si un niño al llegar a esta edad presta sus juguetes sin oponerse ni negarse es una señal de que algo no está funcionando bien en la psicologia del niño.

Esta edad es una oportunidad que todo padre y docente tiene para comenzar a conocer lo que al niño le gusta y lo que no le gusta. Sin embargo no con esto queremos decir que debemos dejar que ellos actúen de la forma que quieran controlando las situaciones. Por el contrario es una etapa donde debemos comenzar a establecer los límites.

No será una tarea fácil. A menudo los padres y los hijos parecen encontrarse en una pelea entre rivales por la lucha de un poder (ficticio) sobre si se puede o no hacer lo que ellos desean.

Recomendamos a los padres a que, poco a poco, vayan estableciendo los límites, tan necesarios para esta etapa como para el resto de la vida. No debemos dejar que ellos se conviertan en niños tiranos puesto que, a partir de estos berrinches simples se puede desembocar (sin límites) en niños conflictivos o mal adaptados socialmente hablando.

4 Consejos para padres ante los berrinches y pataletas en niños

Básicamente debemos no perder la calma nunca. Tal como dijimos más arriba, esto no resulta ser una tarea sencilla porque los padres comenzarán a notar que sus hijos empiezan a medir ese límite y quieren cruzar la barrera que divide lo permitido de lo que no lo es.

Por otra parte los límites que se impongan a los niños deben estar fundados y ser explicados en los términos que ellos puedan comprender.

No debemos negarle un juguete por el sólo hecho de hacerlo ya que esto, él lo interpretará como una falta de respeto hacia ellos (y de hecho lo es). Por el contrario debemos explicarles los motivos por los que no pueden jugar con ese juguete en ese momento. Por ejemplo: “No puedes jugar con ese camión porque no es tuyo”, o “No puedes armar bloques ahora porque es la hora de cenar”, etc.

Por otra parte, al establecer los límites, estos no deben ir acompañados de maltrato. Aunque estemos ofuscados con ellos producto de sus berrinches, debemos aprender a controlar nuestro ánimo. A establecer el límite procura que ellos te vean sereno, amoroso pero firme en tu determinación.

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Los terribles dos años

Dicen que la vida pone a prueba a todo padre y madre cuando nuestro hijo entra en los terribles dos años.

Ciertamente muchas mamás comparan esta edad con un campo de batalla ya que, durante esta etapa los niños suelen desafiar los límites, creen que son independientes pero exigen que estemos allí para observar todo aquello que hacen o dicen, comienzan a tener caprichos más a menudo, dejan los pañales y empiezan a caminar con mayor fluidez lo que se convierte en toda una aventura para ellos y para nosotros (detrás de ellos).

Los terribles dos años: Sin embargo esta etapa también está compuesta de situaciones maravillosa pues comienzan a hablar con más regularidad, preguntan cosas (por tanto comenzamos a tener otro tipo de comunicación con ellos), nos sorprenden a menudo cuando nos abrazan o dan un beso sin motivo aparente y nos llenan de alegrías y ocurrencias, entre otras cosas.

Como verás los terribles dos años (e incluiríamos también los 3 años) no tienen por qué ser solo un campo de batalla o el fin del mundo pues ciertamente se trata de una edad hermosa (pero desafiante en la que todo padre estará a prueba las 24 horas del día).

 

Los terribles dos años ¿Cómo enfrentarnos a ellos de la mejor manera?

Comienza controlando tus propias emociones. Es normal que frente a cambios tan notables perdamos el control de la situación. Sin embargo es importante aprender a frenar nuestros instintos. No pretendas que tu hijo actúe como un adulto. Frente a los caprichos, contrólate y no pierdas los estribos.

Ayúdale a que entienda sus propias emociones. Quizás esto no sea posible en el contexto de una gran rabieta pero sí luego puedes hablar con él, ya que durante esta etapa él está dejando de ser un bebé para convertirse en un niño pequeño.

Juega con él. Esta es una edad en la que ellos tienen mucha energía. Es importante que dediques tu tiempo a él.

No olvides poner límites. En esta etapa comenzarán a “medirte” para saber hasta dónde pueden llegar. Con este accionar ellos están indicando que necesitan ser protegidos y esta protección parte de establecer límites. Ellos los necesitan así que no dudes en aplicarlos.

Préstales atención a lo que te dicen. Los niños suelen comentar todo lo que hacen durante el día a la edad de 2 o 3 años (y si el niño no habla aún lo hará con gestos o actitudes). Tómate tiempo con ellos. Nunca olvides que ellos están asimilando valores, principios y construyendo su personalidad. Por eso es importante el tiempo de calidad que le dediques. Esto también le generará la protección que necesitan.

Permíteles que hagan algo por su cuenta. Es común durante estos años que los niños deseen vestirse solos. Esto es algo que podemos permitirlo de vez en cuando. Por otra parte le generará un sentimiento de auto-valor.

Tener en cuenta los “no” y las posibles rabietas del niño. Debemos conocer cómo reaccionará nuestro hijo frente a una rabieta y anticiparnos como padres ante el capricho (característico de esta edad).

Como has leído esta es una etapa de grandes pruebas y desafíos para todos los padres, pero también de grandes satisfacciones ¡No te la pierdas! Los terribles dos años

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Los terribles 2 años

 

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Esta oración es muy conocida por los padres, es casi como una cultura de los dos años.  Esta etapa es conocida como la etapa de “No”.  A los niños les encanta decir que no, pues están experimentando su mundo y conociendo los límites.  No obstante es importante recalcar que no todos los niños necesariamente pasa en por esta etapa de esta forma. Para otros niños es la etapa del porqué, y de otras cuestionantes.  Aunque puede ser un poco incómodo para los padres, los niños repiten lo que ven y escuchan, no lo hacen hacia un padre ni su cuidador, sino lo hacen como una forma  de ellos mismo sentirse como un ente importante. 

Cuando el niño comienza a decir que no y hace rabietas, el niño está expresando lo que no puede decir fluidamente en una conversación.  Otra conducta que pasa es que quiere hacer más cosas, como caminar, comer y hasta ponerse o quitarse las  cosas como los zapatos. No es incorrecto, todas las emociones son sanas, lo que no es sano es cuando no tenemos control de nuestro cuerpo expresarlo de manera incorrecta. A los dos años no tienen control de su cuerpo y por esta razón se expresan de la manera que puedan. Es muy común que por la misma falta de comunicación efectiva, los niños también se frustren y sientan que no lo escuchan o no lo comprenden.  Esta es una etapa un poco frustrante para los padres pues creen que su hijo está siendo malcriado.  Lo que hay que enseñarle que las emociones son buenas, pero que hay formas sanas de expresarlas.

La etapa de los dos años es una etapa de salir de la dependencia de mamá, papá o de cuidador y el niño comenzar a ser independiente, es donde comienza a explorar su mundo de otra manera y se le debe dar cierta seguridad para poder hacerlo sin tantas limitaciones. Otro factor que hay que  tomar en cuenta es que ellos están en constante reto con ellos mismos con sus habilidades y destrezas motoras e intelectuales.

La mejor manera de manejar las rabietas es que los padres manejen las cosas con calma y no se pongan ellos agresivos ni le sigan la corriente a los niños. Deben recordarse que alguien debe ser el adulto y mantener la calma.

Otra cosa que he visto mucho en consulta es que los padres se quejan de la conducta de sus hijos y los primeros que necesitan ayuda son los padres pues son los que no saben manejar sus emociones. Si su hijo ve un ejemplo no bueno, el lo que hará es repetir ese mal ejemplo. 

Esta etapa es sumamente importante, pues gracias a que en esta se forma la independencia y de aquí también influye mucho su autoestima .

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