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Como ensenar a los niños a cuidar y ser más pacientes y comprensivos con los envejecientes

 

Siempre es importante mostrar a nuestros niños el valor de la solidaridad y el respeto hacia los demás, siendo esto fundamental para que se constituyan en seres humanos íntegros, felices y por ende puedan dar lo mejor de si a la sociedad. En muchas culturas los envejecientes constituyen una fuente de sabiduría ya que nos ayudan a conocer más de nuestra historia y su camino ya recorrido y lleno de experiencia nos ayuda a la hora de emprender el propio.

Que el niño pueda entrar en contacto con una persona ya anciana puede ser muy enriquecedor para su vida futura ya que le ayudara a ser más sensible a las necesidades de los demás, a tener más paciencia y tolerancia frente a las dificultades propias de la vejez. Es importante que nuestros pequeños entiendan que esto es un estado normal de la vida al que todos estamos supuestos a llegar y necesitaremos ayuda de quienes están cerca: la piel se arruga, el pelo se pone blanco, la memoria falla, se repite la misma cosa varias veces, nos volvemos más lentos, la salud tiende a deteriorarse, muchas veces viene el mal humor ect…por lo que debemos colaborarles con mucho respeto pero sobretodo mucho amor.

Estas son algunas pautas con las que puedes ensenar a tu niño a comprender y ser paciente con los envejecientes:

  • Si viven en casa, pídele al niño que ayude en tareas sencillas relacionadas con ellos: leerles el periódico, ponerles su programa de tv o radio de interés, darles a tomar algún medicamento si así lo necesitan (con la supervisión del adulto), peinarlos etc…si hay varios niños en casa pueden distribuirse en pequeñas asignaciones para que todos cuiden al abuelo/a.
  • Nunca permitas que el niño llame al envejeciente por un nombre o término despectivo o le falte el respeto de alguna forma, corríjalo de manera asertiva pero firme a sabiendas de que lo que hizo no está bien. 
  • Si el abuelo/a hace algo que al niño no le gusta pídele que te explique qué paso y resuélvelo tu buscando una salida justa para todos pero nunca dejes al niño hacerse cargo total de la situación para evitar que las cosas se salgan de control.
  • Ensénales a respetar las horas de sueño y descanso del abuelo/a  pídele que en esos momentos haga el menor ruido o juegue lo más retirado posible.
  • Siempre hay objetos que tienen un gran valor sentimental para los envejecientes: un sillón, un mantel, una vajilla, un retrato o pintura, fotografías, algunas ropas ect…vamos a ensenar al niño que debe respetarlas, cuidarlas y pedirles permiso si quiere usar o tocar alguna.
  • Dale la oportunidad al niño de que realice actividades divertidas con el abuelo/a, los paseos en familia, al parque, a la playa, al campo, a la iglesia, son oportunidades hermosas para que ambos compartan y se enriquezcan. Recordemos que la vejez también puede ser muy divertida y es una bendición tenerlos aún más si es con salud. Por tanto, la lectura de cuentos, los chistes, las canciones e historias contadas, las cosquillas, las comidas que preparan y la forma en la que nos suelen consentir es su manera de mostrar amor y merece ser correspondida.
  • Por último, si tu niño no tiene ningún envejeciente en casa, ya sea porque los abuelos viven lejos (excelente oportunidad para hacer visitas periódicas) o porque ya fallecieron, hablales siempre de ellos y del legado que han dejado en la familia. Otra opción muy buena es visitar los asilos con nuestros pequeños y llevarles comida, ropa, medicina etc. pero sobretodo escucharles con atención y afecto.

“El arte de envejecer es el arte de conservar alguna esperanza”

André Maurois

Terapeuta Familiar

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