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El Divorcio; un tema solo de dos

El Divorcio; un tema solo de dos

 

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Cómo enfrentar un divorcio sin que desmejore la relación padre/hijo

Indudablemente, los padres, como personas adultas y responsables tienen todo el derecho a separarse cuando surja tal necesidad. No obstante, debemos de tener claro que el fracaso de la pareja conyugal no tiene por qué obstaculizar el triunfo de la pareja parental. Es decir, una cosa es separarse como pareja (nivel conyugal: relación de pareja) y otra, muy distinta, es separarse como padres (nivel parental: ejercicio de padres). Lo que pasa muy a menudo en la etapa de separación es que la parentalidad decae, aunque sea temporalmente, porque predominan los problemas personales entre los cónyuges.

Todos los niños quieren sentir que sus padres son felices. Está comprobado que el niño sufre mucho más en situaciones en que los padres son infelices juntos que cuando deciden vivir separados. Como padres, afronten la separación con la madurez suficiente, de manera pacífica y respetuosa, ya que la estabilidad de sus hijos durante este proceso depende en gran medida de esto. Recuerden que ellos lo que necesitan es de su atención, apoyo, presencia, afecto, amor.

Ahora bien, ¿Qué podemos hacer como padres para que el divorcio resulte más llevadero? A continuación algunos tips:

- Ante todo, tengan en cuenta que la normalidad en la vida de los padres provoca normalidad en la vida de los hijos. Como tal deben ayudar a sus hijos entender que sus hábitos de vida van a cambiar y que tendrán que construir sus nuevas rutinas. Los niños deben acostumbrarse a disponer de uno u otro, en casas y ocasiones distintas.

- Intentar que reine la paz.Hacer frente a un divorcio resulta más fácil si los padres se llevan bien. Es especialmente duro ver que sus padres discuten y se pelean continuamente o actúan con resentimiento entre sí. Independientemente de los problemas que se haya tenido que enfrentar en pareja, deben manejar las visitas de forma pacífica para minimizar el estrés que puedan sufrir sus hijos.

- Ser justos. Es importante que no intenten que los hijos tomen partido. Estos deben de sentirse libre para relacionarte con cualquiera de sus padres sin que el otro se sienta celoso, herido o molesto.

- Respeto ante todo.Hay que aceptar y asumir la nueva realidad en lugar de quejarse de lo que ya no podrán cambiar. Los niños saben leer el rostro, los silencios y los sentimientos de sus padres. Deben evitar llevarse por sentimientos negativos y hacer comentarios despreciativos hacia su ex-pareja. Eso puede causar mucho daño y malestares a los niños, pudiendo alterar su conducta, alimentación o sueño.

- Ver el lado positivo. Habrán sus altos y sus bajos. Los padres deben ayudar a sus hijos a que comprendan que sentimientos como la inseguridad, el miedo o el desánimo pueden aparecer y cómo pueden controlarlos.

- Habla con tus hijos. Hablen sobre la separación sin dar demasiadas explicaciones y sin atribuir culpables. No se puede subestimar la capacidad de sus hijos para entender lo que está ocurriendo. Ayúdenle a expresar sus sentimientos con palabras. Lo importante es que los niños sepan que sus padres seguirán a su lado y que podrán disponer de ellos cuando lo necesiten. Valoren sus sentimientos y ofrézcanle su apoyo. 

- Fomenten la sinceridad. Los niños necesitan saber que sus sentimientos son importantes para sus padres y que ambos se los tomarán en serio.

- Mantén el equilibrio.Reduzcan al mínimo la alteración de las rutinas cotidianas de los hijos. La coherencia y la rutina pueden ayudar mucho a ofrecer la sensación de comodidad y familiaridad que necesita la familia durante este cambio. Si los padres se mantienen firmes en su educación y cuidado, todo volverá a la normalidad en muy poco tiempo.

- Adaptarse a una nueva situación.Independientemente de la solución que escojan, deberían priorizar las necesidades de su hijo. Es recomendable que los niños pasen períodos a solas con cada uno de sus padres.

- Pidan ayuda. Si como padres les cuesta dejar de lado el resentimiento o el enojo, o si están deprimidos por los cambios que trae el divorcio, pidan ayuda. Hablen de sus sentimientos y reacciones en torno al divorcio con alguien en quien confíen. Dejen que los ayuden amigos y familiares o un consejero o terapeuta. Esto puede ayudarlos a superar el dolor que provoca el divorcio, a encontrar la felicidad personal y a aliviar el peso que puede recaer sobre los hijos. Cuándo más cueste a los padres superar la ruptura, más le va a costar a su hijo asumirla. Es muy importante que no dependan del apoyo de su hijo. Los niños intentarán ayudarles a que se sientan mejor ofreciéndoles un hombro donde llorar. Por muy tentador que sea, lo mejor es no permitir que su hijo le proporcione el apoyo emocional que necesita.

- Descubrir las fortalezas propias. Un acontecimiento que provoca cambios de vida, como un divorcio, puede implicar momentos difíciles, pero también puede ayudar a descubrir los puntos fuertes de las personas y ayudarlas a desarrollar habilidades para enfrentar situaciones complejas. Muchos hijos descubren que sus padres son en realidad más felices después del divorcio o desarrollan nuevas y mejores formas de relacionarse con ellos cuando pasan tiempo con cada uno por separado.

Por último, durante todo este proceso nuestros hijos necesitan que los escuchemos en su totalidad, sus fantasías y sus preguntas. Necesitarán que sus padres le transmitan, con palabras y actos, que los quieren y van a quererle siempre y que nunca van a perderlos como padre o madre. Entendamos que como la vida está llena de momentos difíciles, no se trata de intentar ocultárselos sino de ayudarles a vivirlos de la mejor manera posible y esto se logra a través de la comunicación, amor, paciencia y comprensión. Los niños solo se sentirán seguros si existe un clima de confianza, respeto y afecto entre sus padres, especialmente durante el proceso de separación de estos. Tengan paciencia consigo mismo y con sus hijos. Los problemas emocionales, las pérdidas y el dolor que ocasiona un divorcio requieren tiempo para sanar y esto suele ocurrir por etapas.

Por: Sylvia Patricia Chabebe

Psicóloga Clínica
Terapeuta Familiar y de Pareja

Alas Formación & Apoyo

809.385.0308

 @schabebe

Modificado por última vez enLunes, 06 Junio 2016 17:17
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