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Los diez mandamientos para tener un buen divorcio

La separación, el divorcio o la ruptura de una pareja de hecho conlleva, además de un proceso jurídico, un proceso de transformación personal, familiar y social que afecta no solo a los progenitores, sino sobre todo a los hijos/as menores. Desde esta óptica, este documento, realizado por el juez de Familia José Luis Utrera y la psicóloga y mediadora familiar Mª Ángeles Peña, coaturores de la Guía para un buen divorcio (Ley57 Editorial), trata de aportar a los adultos reflexiones que sirvan para que su ruptura matrimonial o de pareja de hecho sea lo menos perjducial para sus hijos.

1) El divorcio es algo más que un proceso legal. Toda ruptura familiar conlleva, además de un proceso legal, un proceso emocional, personal y psicológico que viven tanto los adultos como los hijos de la pareja.

2) El problema no es el divorcio, sino el mal divorcio. La ruptura de la pareja no debería ser perjudicial para lois hijos. Es la mala manera de desarrollar esa ruptura de pareja lo que acarrea consecuencias negativas para los niños.

 

3) De común acuerdo, todos ganan. Las rupturas familiares en las que no existe acuerdo se centran en las críticas mutuas y aumentan las tensiones entre los progenitores y demás miembros del núcleo familiar, pues se abasan en la búsqueda de un culpable. En cambio, las rutpuras de mutuo acuerdo favorecen el clima de diálogo de los progenitores, y se genera un ambiente más favorable a las relaciones de los hijos con estos, pues miran el futuro, facilitando que cada uno asuma mejor su nueva situación.

4) Se separan los padres, no los hijos. La separació, el divorcio o la ruptura de una pareja de hecho supone la desaparición de un vínculo entre los adultos, inciándose otro tipo de relación familiar entre padres-madres e hijos. Procure que sus hijos mantengan una buena relación con el otro progenitor.

5) La separación no supone la pérdida de ninguno de los progenitores.Ambos progenitores, a ser posible conjuntamente, deben explicar a sus hijos, de manera que puedan entenderlo, que se van a separar o divorciar. Esta información debe transmitirse en un clima de coherencia, confianza y cariño, pero sin alentar falsas expectativas de reconciliación. Deben asegurar a sus hijos que seguirán siendo queridos (evitar sentimiento de abandono), que no son culpables de nada (evitar sentimiento de culpa) y que ambos progenitores van a seguir ocupándose de sus vidas.

6) Los hijos no son propiedad exclusiva del padre o de la madre. Aunque se haya conferido la guarda y custodia de los menores a uno solo de los progenitores, ambos continuan siendo imprescindibles para el crecimiento y maduración de los hijos, y la ausencia de ellos supone la falta de un soporte afectivo fundamental para su desarrollo. Las actitudes de «posesión» sobre los hijos que excluyen al otro progenitor perjudican gravemente a los menores. Han de evitarse también actitudes que impliquen despreciar, minusvalorar o deautorizar al otro progenitor.

7) El divorcio no pone fin a las obligaciones compartidas con respecto a los hijos. Tras el divorcio el padre y la madre deben seguir manteniendo un diálogo lo más fulido posible sobre todas las cuestiones que afecten a los hijos. El cuidado diario de los menores requiere una organización y distribución de tiempo, y aunque el ejercicio de la guarda y custodia lo lleve a cabo principalmente uno de los progenitores, ambos continúan siendo responsables al compartir la patria potestad. Ello significa que, como progenitores, tienen la obligación de consultarse y comunicarse de manera honesta, fluida, abierta y regular las decisiones importantes en relación a la educación, desarrollo físico, intelectual, afectivo-emocional de sus hijos. Deben evitarse las discrepancias y contradicciones educativas para evitar chantajes emocionales, alianzas y manipulaciones de los hijos.

8) Lo importantees la calidad de la relación con los hijos. La relación de los hijos con el progenitor con el que no conviven habitualmente ha de ser periódica, constante y gratificante. Es un derecho de su hijo. La obstaculización, interrupción e inconstancia en el regimen de relaciones repercute negativamente en la estabilidad emocional de los hijos y les genera graves prejuicios psicológicos.

9) No utilizar a los hijos. Aunque la relación de los adultos o su ruptura haya sido extremadamente dificultosa a nivel emcional, se debe dar prioridad a los hijos. No les utilice en el conflicto que el pueda enfrentar con su cónyuge o conviviente, ni canalice a través de los menores las tensiones que la ruptura le genere a usted.

10) Facilitar la adaptación del menor a las nuevas parejas: Es frecuente que tras la ruptura uno o ambos progenitores rehagan su vida sentimental con otra persona. La introducción de esa tercera persona en la vida de los hijos ha de hacerse con tacto y progresivamente, a ser posible, cuando la relación esté suficientemente consolidada. Debe dejarse bien claro al niño que ello no supone renunciar a su padre/madre.

La conclusión de los coatores de Guía para un buen divorcio es que «toda ruptura con enfrentamientos graves entre los progenitores es vivida por los hijos de forma traumática y como una pérdida, dejando huella en su desarrollo». Por ello es muy conveniente, recomiendan, que en todas las rupturas de pareja, antes de iniciar un proceso judicial contencioso, se agoten siempre las posibilidades de acuerdo entre las partes, intentándolo bien por sí mismas, bien por mediación de sus letrados, o de profesionales como los mediadores familiares. «A través de la Mediación Familiar las parejas y sus hijos pueden obtener una respuesta más satisfactoria a su nueva situación familiar», insiste el juez de Familia José Luis Utrera.

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Claves para llevar una relación de divorcio en paz

 

Cuando dos personas deciden unirse en vida matrimonial lo más común que suceda es que piensen que esa unión es para toda la vida, pero si al pasar del tiempo no importa cuales fueros los conflicto o diferencias por la cual hoy decidieron separarse en muchas ocasiones es una transición dolorosa y triste ya que al menos uno de los dos quedó amando al otro, aunque existe una diversidad de factores que pueden causar dicha ruptura no es para menos señalar que es una etapa de duelo que ambos van a pasar con diferente intensidad.Las separaciones son sistémicas, pues todos los miembros de la familia de una forma u otra son afectados. A veces, las personas que pasan por este proceso pueden presentar ansiedad e incluso depresión, si esto persiste con el tiempo es bueno buscar ayuda profesional.

Podemos señalar diferentes factores para que este paso no sea traumático ya sea si tienen hijos o no, hay que tratar de manejarlo de la manera más saludable posible. Recordando que cualquier conflicto que presente la pareja la primera opción no debería ser el divorcio, pero si ya lo han intentado todo y esta es la mejor solución presta atención a lo que te muestro a continuación.

Existen herramientas para llevar acabo un divorcio en paz. Aquí te muestro algunas de ellas:

-Lo primero que debemos de tener en cuenta es que la relación ya no debe continuar, lograr tener una aceptación de la misma y saber que la vida continua, que la vida no termina ahí.

-Tratar de pensar en positivo, y que como muchos etiquetan el divorcio como un fracaso, en ocasiones podemos decir que es un salto a la felicidad.

-Intentar de conciliar y llegar a un mutuo acuerdo como dos personas adultas que son.

-Tener un buen manejo de las emociones en caso de que las cosas no salgan como esperábamos.

-Darse el permiso de sentir, si en algún momento tiene la necesidad de llorar dejarlo salir, esto siempre en privado.

-Restructurar la vida después del divorcio, planes y proyectos de vida.

-Vencer miedos e inseguridades, está dentro de la normativa tener estas emociones en esa etapa de su vida, porque vendrán cambios.

-No utilizar a los hijos como chivo expiatorio, para investigar la vida del otro, esto no es sano emocionalmente para ningún miembro de la familia.

-Después de haber tomado la decisión de separarse es bueno que ambos se distancien uno del otro, ya que hay sentimientos encontrados ya sea para bien o para mal y con esto ambos puedan restructurar sus vidas hasta que las heridas cicatricen.

-Es de suma importancia escuchar al otro con respeto, tratar de tener una comunicación efectiva y desearle lo mejor en su nueva transición de  vida.

-No guardes resentimientos, ni ningún tipo de venganza, ya que estas emociones nos destruyen poco a poco el alma.

-En caso de tener hijos llegar a un acuerdo como padres de no hablar mal de uno ni del otro ya que los más afectos son los pequeños.

-Si las cosas entre ustedes se produce algún conflicto y hay hijos de por medio que no tienen las herramientas de cómo manejar el proceso, lo ideal sería que puedan buscar ayuda de algún  psicólogo para que el divorcio sea más llevadero.

-A los niños hay que informarles con las palabras adecuado a su edad, por el proceso en que están pasando sus padres sin ocultarles la verdad. 

-Tratar de que los niños sigan su rutina aunque la estructura familiar no sea la misma.

-Recuerda que todo en la vida tiene un propósito si esta experiencia en la que te toco vivir proyéctalo de forma positiva, porque de seguro que vendrán nuevas emociones.

 

Virginia Pérez Ruiz

Psicóloga Clínica

Terapeuta Sexual

Terapeuta de Pareja

@virginiaperezr

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Como hacer un divorcio menos traumático

 

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Lic. Nicole Troncoso, M.A.

Centro de Orientación Psicológica y Educativa, COPE

809-565-0187 / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. / www.copesd.com

El divorcio está caracterizado por dolor y dificultades, tanto para la pareja que se separa como para quienes les rodean. Sin embargo, el divorcio puede ser manejado de tal manera que mitigue los efectos negativos, especialmente en los hijos. Todos los padres se preocupan por el bienestar de sus hijos, y esta preocupación sigue vigente durante un proceso de divorcio. Para algunos padres el dolor y las dificultades al afrontar el divorcio puede ser una carga pesada, perjudicando la tarea de velar por las necesidades de sus hijos en ese momento tan doloroso. Con la información apropiada y el apoyo necesario, esta situación puede remediarse hasta donde sea posible. Incluso podrían desarrollar más habilidades para manejar el estrés, ser más flexibles y ser más tolerantes como adultos.

Todo divorcio provoca dolor, aunque haya sido una separación armoniosa manejada apropiadamente. Los implicados en el divorcio experimentan el duelo de la pérdida, ya que se ha perdido la composición familiar que tenían y esto lleva cambios a los cuales deben adaptarse. Por esta razón, es imposible hablar de un divorcio perfecto, pues a cada miembro de la familia le afecta de manera diferente, incluyendo a cada uno de los hijos. La reacción de cada uno de los hijos puede ser diferente dependiendo de su edad, su personalidad, sus experiencias, los vínculos que tenga con ambos miembros de la pareja, lo que ha presenciado o escuchado sobre la pareja y la forma en que se entere de la noticia. Por esto nos referimos a mitigar los efectos negativos en los hijos, no eliminarlos, cuando brindamos las recomendaciones para manejar el proceso de divorcio.

Lo primero a considerar es cuando y cómo informar la noticia a los hijos. Es muy importante que se informe a los hijos cuando sea una decisión definitiva, pues esta no es una noticia que se debe informar a la ligera o como un acto impulsivo. Lo mejor es si ambos miembros de la pareja están presentes, y que estén de acuerdo con lo que se les dirá. Si ambos están calmados al dar la noticia, podrán usar palabras y lenguaje no verbal (como gestos y tono de voz) que brinden apoyo emocional a los hijos.

Los hijos no necesitan saber la razón de la separación y mucho menos si uno se considera culpable, ellos solo necesitan saber lo que les afectará a ellos. La noticia debe darse gradualmente, se crea un espacio tranquilo en el que no hayan interrupciones y utilizando palabras adecuadas para la edad y madurez de los hijos. Los padres proceden a explicar que no han podido ponerse de acuerdo en cosas muy importantes y la forma en que se quieren cambió y ahora van a vivir separados. Recordándoles que los padres siempre están unidos a sus hijos, que un divorcio no los separa de sus hijos y que aunque los padres y los hijos no estén de acuerdo en algunas cosas éstos no pueden divorciarse ni dejar de amarse. En esta conversación se debe explicar a los hijos qué seguirá igual en sus vidas y qué será diferente.

Algunos niños reaccionan inmediatamente, mientras otros lo expresan con sus comportamientos después. Algunos comportamientos pueden ser alteraciones en el sueño, alteraciones en el apetito, y cambios en cómo se relaciona con los demás. Estas conductas pueden ser normales para asimilar la separación y sus implicaciones. Sin embargo, si los síntomas son muy intensos o se prolongan con el tiempo deben acudir a un profesional.

Los padres pueden ayudar a sus hijos antes, durante y después del proceso de separación con algunas recomendaciones. Lo primero es que este proceso es altamente estresante para los adultos, por lo que éstos deben encontrar maneras de manejar el estrés: manteniéndose sanos física y emocionalmente atendiendo sus necesidades. Los padres deben estar en el mejor estado posible para cuidar y acompañar a sus hijos en este proceso.

Muchas veces los niños y las niñas no pueden poner nombre a sus emociones, y las expresan con comportamientos, cuando vean algún comportamiento que da pista a alguna emoción traten de ponerle nombre ¨parece que te sientes triste ahora mismo¨. Cualquier emoción que sientan los hijos es válida, puede que sientan alivio y alegría en algunos momentos e ira o tristeza en otros momentos. Podrían preguntarles que creen que les podría ayudar a sentirse mejor, como sentarse juntos, darse un abrazo, llamar a la madre o al padre que no está presente, o ir a caminar.

Es importante evitar que los hijos estén presentes o que perciban discusiones entre sus padres. Cada uno de los padres debe cuidar la imagen de ambos padres frente a los hijos, pues ambos son muy importantes para sus vidas y para definirse como personas. Si entienden que uno de sus padres es malo, éstos entenderán que también pueden ser malos. Además de que se les dificultaría mantener una buena relación con cada uno de sus padres porque entendería que debe elegir, lo que es una posición terrible en la cual estar para cualquier hijo o hija.

Antes, durante y después del proceso de divorcio se debe evitar que los hijos no sean testigos de conflictos, discusiones y conversaciones legales. Además, es imprescindible mantener la rutina diaria de todos los hijos lo más posible. Tanto la madre como el padre es importante para la vida de los hijos, por lo que es indispensable que ambos padres se mantengan involucrados en la vida de estos. Es decir, que cada uno comparta con sus hijos; pues son los padres los que se divorcian, no los hijos.

Si los padres no se pueden poner de acuerdo en aspectos importantes relacionados a los hijos, pueden acudir a un psicólogo para hacer mediación familiar. Esto no se trata de terapia de pareja, que trabaja para unir a la pareja, sino que se trata de un proceso para llegar a acuerdos para velar por el bienestar de los hijos.

Por último, los hijos no están para brindar apoyo emocional a sus padres, el apoyo es necesario para los adultos que pasen por un proceso de separación o divorcio y éstos deben buscarlo de amigos, familiares y profesionales. Los padres se benefician grandemente de ayuda para manejar sus emociones y para adaptarse a los cambios que trae la separación. 

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