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Le rompieron el corazón a mi hijo. ¿Qué hago?

Le rompieron el corazón a mi hijo. ¿Qué hago?

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Llega el tiempo de mariposas en el estómago, de llevar a nuestros hijos al cine, de comprar juntos un regalo, de ser cómplices, de verles sonreír por la llegada de una amiga/amigo especial a sus vidas. También es tiempo de verles desilusionarse, su rostro apagado, lágrimas y mal humor al no lograr una relación más cercana con esa persona especial o, por darle fin a su relación amorosa.

Acompañarles en estos procesos puede volverse frustrante cuando al querer ayudar a calmar la carga, invadimos su espacio personal y recibimos rechazo, un portazo, una señal de que debemos alejarnos y ser espectadores de lo que les ocurre.

Querer tener el control es una de las razones más fuertes por las que actuamos sin pensar. Esta situación nos propone un panorama para el que pensamos que nunca íbamos a tener que enfrentar “Por más que te amo, no puedo evitar que te rompan el corazón”. Hacer paz con este concepto te ayudará a soltar parte del estrés y a verlo desde otra perspectiva donde puedas ser más útil para este proceso, donde tu hijo/hija te necesita aunque no sepa cómo decirlo.

Enséñale como expresar sus emociones sin anularlas. No motives a poner en silencio sus sentimientos, tal vez hoy no podemos cargarlos como cuando eran pequeños, pero si podemos ayudarle a identificar sus sentimientos, a expresarlos en un ambiente de libertad y empatía. Acércate, comparte una historia de desamor, abre tu corazón y sin temor detalla cómo te sentiste en esos momentos. Confírmale que está bien sentir ira, sentir decepción, sentir tristeza, y que vendrán días donde se sentirá mejor y otros donde se sentirá peor. Confírmale que aunque hoy todo este oscuro, todo estará bien, que no está solo, y que lo estas a la distancia de su llamado. Ayúdale a hacer paz con sus sentimientos, anularlos para aparentar que todo está bien solo trae más esclavitud y más trauma. Confirmarle estas cosas, demuéstrale que eres humano, que también sientes, que a veces no sabes manejarte o dejarte acompañar te hace ser un líder cercano, alcanzable, que mi “héroe” me diga que su alma también tiene cicatrices cura el alma.

Ayuda al perdón, no alimentes el resentimiento y el odio. Frases tales como “No te merecía, es muy poco para ti, no sabe valorar lo bueno, hay más personas en el camino, eso de novios tan pequeños no es para toda la vida, que sabes del amor, el amor duele, no pienses más en esa persona” solo alimentan el ego herido por el rechazo, la desconfianza en sí mismos,  atenta contra su propia bondad, con lo que genuinamente le regalan al mundo y lo hacen mejor. Las pruebas dolorosas sacan lo mejor de nosotros, pero debemos dejar que fluya todo, que fluya el dolor, la ira, la inconformidad y como rio que con su torrente lima las piedras, haga de nuestro corazón un ser más pensante, más prudente, más entregado, más sabio porque no pondrá en riesgo su estabilidad emocional, su integridad física ni moral por alguien que no esté dispuesto a dar su 100% por completo.

Realicen actividades donde se sienta útil. Recobrare la motivación. Evitemos crear un itinerario tan ajetreado que evite que su hijo/hija viva su proceso de duelo, de perdida, pero SI aprovechemos para que ellos puedan reconectarse con lo que le gusta (el arte, la música, ejercicio, el baile, la naturaleza) sin que sea forzado, intentando así que nuestro adolescente se pueda sentir mejor y refrescar la mente sanamente. Decirle que irá a estas actividades para encontrarse con otras chicas tiene el efecto contrario, los hace sentir fracasados por no mantener una relación, se cierran a que en un futuro quieran intentar nuevamente abrir su corazón al amor e internamente se alejan de los padres que intentando animarlos le remueven más la herida. Salgan juntos aprovechen este tiempo de amarse, de caminar juntos, de celebrar lo bueno que tienen como familia.

 Dale tiempo a que sanen las heridas. Debemos ser pacientes con los procesos que nuestros hijos llevan, sin llegar a los dos extremos, que se deje consumir por el dolor o que se maneje indiferente ante la ruptura de alguien significativo. Sumergirme en el sentimiento o evadir la realidad no es el camino para sanar. Alentarlos, acompañarlos y también regalarle su espacio es muy importante. Un adolescente que en medio de una crisis entienda que debe llenar más expectativas de su grupo de apoyo se siente más desvalido y maneja más estrés que el producido por la situación. Recuérdale que tenga paciencia, que sea tierno/a con él/ella mismo/a, que no deje ir su bondad, que si existen personas buenas, personas que nos marcaran positivamente, personas que sí estarán dispuestos a hacer lo que se tiene que hacer por ellos, que no le tema a la vida, que aún se pueden dibujar castillos en las nubes.

Cada experiencia que viven nuestros hijos es una invitación para fortalecer la comunicación y la unidad entre todos los miembros; una invitación a acercarnos, a estar ahí. Recuerda, si en un momento buscas la opinión de un amigo, sé lo más discreta/o posible, sobre todo cuando se trata el tema con los familiares hacerles saber que no le comenten sobre tema donde primero, no nos pertenece la situación porque no es nuestra vida si no la de nuestros hijos; segundo, no pedimos permiso para externar su situación; y tercero ellos no tomaron la iniciativa de comunicarlo a otras personas. Este tipo de situación puede romper la confianza y la línea en donde ellos se sienten respetados como persona y pensar que le tienen lastima por lo que le está ocurriendo. Recordemos que esta es una situación muy vulnerable y sensible para ellos, donde más que grandes consejos lo que necesitan es compañía, amor y apoyo.

Si te das cuenta que ha transcurrido un tiempo prudente y aun los sentimientos e tristeza permanece y le afecta otras áreas de su vida, no temas a buscar ayuda profesional. La ayuda a tiempo elimina el crecimiento de cualquier trauma de la vida cotidiana.

Natalia Nín, M.A.

Psicóloga Clínica, Psicoterapeuta Infanto Juvenil & Adultos

 Natalia Nín, M.A.                           @Natalia_NinG

Alas Formación y Apoyo     T. 809.385.0308

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