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¿Es saludable obligar a nuestros niñ@s a saludar con besos y abrazos?

¿Es saludable obligar a nuestros niñ@s a saludar con besos y abrazos?

 

Las reglas de cortesía existen en todas las culturas, ellas sirven como códigos para establecer las relaciones, permiten identificar a quienes las utilizan y distinguirlos por la forma como se comportan, del estrato social del cual proceden. Las reglas sociales se deben cumplir o de lo contrario, las personar son rechazadas y relegadas por considerarse “mal educados”.

Hasta hace relativamente poco tiempo, se enseñaban a todas las personas las mismas reglas de cortesía, las cuales preparaban a los educandos en cuestiones tan básicas como el respeto y la obediencia a los mayores. Sin embargo, a medida que han cambiado los tiempos, también han cambiado las personas en las sociedades, razón por la cual debemos detenernos para analizar los mensajes que enviamos a los niños al momento de obligarlos a someterse a los mayores en forma generalizada, ya que, sin querer, estamos perdiendo de vista que algunos de esos adultos pudieran aprovecharse de su condición y abusar de ellos.

En nuestros tiempos, al momento de enseñar las reglas de cortesía, el respeto y la forma de relacionarse con los mayores, las autoridades y la sociedad en general, debemos incluir una concientización a los niñ@s, que les permita diferenciar que, a pesar de tener el deber de cumplir con las reglas de cortesía hacia los mayores, estos no tienen poder absoluto sobre ellos y que tampoco, están obligados a hacer todo lo que les digan y mucho menos si el pedido incluye los besos y un acercamiento más allá del protocolario.

Estamos en la obligación de enseñarles lo que incluye el respeto y explicarles que, si se sienten incomodos por los requerimientos de alguien, tienen toda la libertad para negarse a hacerlo y si tratan de obligarlos, deben informar a sus padres y a una persona de confianza a la mayor brevedad posible.

Una educación bien orientada, debe considerar que los niñ@s necesitan aprender acerca de los límites, y qué, al hacerlos respetar, están ejerciendo un derecho, tal como al expresar sus gustos y sentimientos, esto, como una forma para evitar ser abusados. Además, los padres deben motivar el ejercicio del consentimiento, lo que formara un adulto capaz de hacer respetar su libertad y sus derechos en los años de la adultez.

Igualmente debemos considerar que el rol de los adultos es cuidar a los niñ@s y ayudarles a que puedan expresarse y desarrollar formas correctas de vincularse con los demás, especialmente con los adultos. Debemos enseñarles que hay otras formas de expresar el afecto, no únicamente a través de los besos.

Cuando los padres u otro adulto quieren obligar a su hijo o hija a saludar con besos y abrazos en momento que no quiere hacerlo, se está propiciando que este niño o niña pudiera ser abusado y, además, se le están limitando sus derechos como ser humano.

No todos los niñ@s son igualmente expresivos, algunos lo hacen naturalmente, otros son más expresivos a través de la palabra y muchos son reservados o tímidos, por lo que debemos dar a cada uno su espacio y tiempo para vincularse y desarrollar el respeto, y que, de la misma forma como los adultos, ellos también pedirán respeto para sus espacios, su forma de expresión y por tanto, estamos en la obligación de ayudarles en el proceso de construir y desarrollar la confianza y el respeto hacia sí mismos.

Otro mensaje enviado a los niñ@s cuando se les obliga a dar besos o abrazos es que no deben tener control sobre sus cuerpos, que es el adulto quien tiene el control.

Hay muchos adultos que quieren tocar a los pequeñ@s para saludarles o expresar que son lindos, sin embargo, esta es una práctica que no debe permitirse, y menos que el adulto debe controlar, ya que al hacerlo, está traspasando e invadiendo los límites del niñ@.

¿Por qué no es una práctica saludable?

Porque se le enseña al niño que sus decisiones no cuentan, que son los adultos quienes tienen el control, qué para el niño, frente a un adulto, no existen los limites. Por estas razones tácitas, estamos colocando al niño en riesgo de que sus derechos resulten vulnerados y se puedan prestar para el desarrollo de conductas sociales y sexuales inapropiadas y promoviendo una conducta de seudo aceptación del abuso.

Por otro lado, las demostraciones de afecto no deben ser forzadas, porque con el tiempo y la recurrencia, los niñ@s aprenden a mentir acerca de sus afectos y esto no les permite un desarrollo sano de sus emociones.

Es vital enseñar las demostraciones de afecto con el ejemplo, ya que además que permiten al niño a diferenciar cuando hacerlo o con quien pueden hacerlo con plena libertad. Sin ser cuestionados o sancionados por no hacerlo. Es importante construir un espacio familiar a través de un dialogo abierto, donde los niñ@s puedan expresar con libertad el porqué de su comportamiento. Esto permitirá que conozcamos, compartamos y valoremos el mundo interior que ellos tienen.

Lic. Luz Marina Cortazar

Psicóloga clínica Terapeuta Familiar y de Pareja MA.

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