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¿Qué pasa cuando tu hijo/a se entera que Santa no existe?

¿Qué pasa cuando tu hijo/a se entera que Santa no existe?

En la tradición latinoamericana hay diversas formas de celebrar la llegada del redentor del mundo: Jesús, hijo de María y José en la gruta de Belén. Hoy trataremos de verlo desde el sentimiento del niño y la forma como los padres deberán manejar el momento en que estos descubren el mito y entran en contacto con esa realidad. Relacionándolo tal vez con la pérdida de la inocencia.

Para resaltar el valor de esta celebración y fijarlo en la mente de los niños, los cristianos hemos utilizado la celebración de la Navidad. Este evento que se ha relacionado como un cambio de las energías en el planeta que se observa durante el solsticio de invierno.

Hay otras tradiciones que celebran la Navidad utilizando para ello a “Papá Noel, Santa Claus, Viejito Pascuero, Colacho o San Nicolás, estos son nombres con los cuales se conoce en el mundo hispano al personaje legendario que, según la cultura occidental trae regalos a los niños por Navidad. Es un personaje inspirado en un obispo cristiano de origen griego llamado Nicolás, que vivió en el siglo IV en Anatolia, en los valles de Licia (en la actual Turquía). Era una de las personas más veneradas por los cristianos de la Edad Media, del que aún hoy se conservan reliquias en la basílica de Bari (Italia).”(Tomado de Wikipedia).

¿Pero, cómo se convierte en Santa Claus?

Se cree que esto sucedió alrededor del año 1624. Cuando los inmigrantes holandeses fundaron la ciudad de Nueva Amsterdam, más tarde llamada Nueva York, obviamente llevaron con ellos sus costumbres y mitos, entre ellos el de Sinterklaas, su patrono (cuya festividad se celebra en Holanda entre el 5 y el 6 de diciembre). En 1809 el escritor Washington Irving, escribió una sátira, ”Historia de Nueva York”, en la que deformó al santo holandés, Sinterklaas, en la burda pronunciación angloparlante Santa Claus. Más tarde el poeta Clement Clarke Moore, en 1823, publicó un poema donde dio cuerpo al actual mito de Santa Claus, basándose en el personaje de Irving. En ese poema se hace mención de una versión de Santa Claus, enano y delgado, como un duende; pero que regala juguetes a los niños en víspera de Navidad y que se transporta en un trineo tirado por nueve renos, incluyendo a Rudolph (Rodolfo).

Posteriormente, hacia 1863, adquirió la actual fisonomía de gordo barbudo bonachón con la que más se le conoce.

Leyenda actual 

Así, el mito actual cuenta que Santa Claus vive en las proximidades del Polo Norte junto a la Señora Claus y una gran cantidad de duendes navideños que le ayudan en la fabricación de los juguetes y otros regalos que le piden los niños a través de cartas. Para poder transportar los regalos, Santa Claus los guardaría en un saco mágico y los repartiría a las 00:00h del día 25 de diciembre, en un trineo mágico volador, tirado por «renos navideños», liderados por Rodolfo (Rudolph), un reno que ilumina el camino con su nariz roja y brillante, es el último en agregarse a la historia.

(TOMADO DE WIKIPIDIA)

Leyendas y mitos que durante siglos le han dado fuerza al simbolismo de la Navidad; época de alegría, de amor que sobre todas las cosas se dirige a los niños por la leyenda de Santa. En otros países se utiliza el Niño Dios. Esos mitos crean la magia de la Navidad. Nos preguntamos ¿qué pasa cuando un niño se entera que no existe un Santa Claus o un Niño Dios que trae los regalos? Hay padres que alimentan esa creencia. Otros no creen en ninguna leyenda y entienden que ésta podría acarrear problemas a sus hijos. Estos padres fomentan la verdad y piensan que estarían siendo incoherentes al estar engañándoles.

Ambas formas de conducirse son válidas y dependerán de la decisión de los padres y el manejo adecuado de los elementos relacionados con la festividad tradicional, apta para trabajar valores como el amor y la fraternidad.

Nos preguntamos también:

¿hasta cuándo es sano el mantener esta leyenda? 

¿Mito o mentira?

Calificarla de mentira sería exagerado, ya que hay una fuerza si se quiere mágica que envuelve la celebración y la época en general. Sin embargo, el manejo de esta situación va a depender del niño y de las creencias familiares. Estamos frente a niños que tienen mayor  información o que la reciben de otros compañeritos y empiezan a “desdibujar” el ambiente que envuelve la celebración, por tanto, es importante conocer qué tanto sabe un hijo, al momento de decidirse a mantener la ilusión de que existe un Santa, Niño Dios, Papa Noel, San Nicolás, etc… que traen regalos a los infantes para celebrar la llegada del Redentor.

Ahora bien, lo que en nuestra opinión no es sano es utilizar esta leyenda para tratar de chantajear a los niños al decirles que los regalos están condicionados a que se porten bien, porque sabemos que igual los padres van a comprar los regalos, y que es posible que en  determinado momento tanto Santa como papá lucirán como injustos o mentirosos. También hay padres que piensan que el niño debe descubrirlo solo. Soy partidaria de que los padres deben construir una comunicación abierta con sus hijos, y explicarles el simbolismo de la Navidad y particularmente el de Santa o el Niño Dios, como símbolos de dar y de fomentar la generosidad.

Hay padres que quieren seguir manteniendo la ilusión de sus hijos hasta donde sea posible y hay que respetar esa decisión. Esto sólo es viable cuando ayudamos al niño a desarrollar la conciencia de dar y recibir, manteniendo viva la ilusión y el sentido de la Navidad. Dependiendo de la forma en que su hijo pregunte y vaya mostrando interés o duda sobre el tema, así mismo usted, padre o madre, debe  convertirse en el canal a través del cual el niño encuentre la magia y a la vez entienda que es una leyenda o un mito; esto va a depender  de sus propias creencias.

No hay una forma específica de abordarlo, sin embargo, la niñez es una época de ilusiones e inocencia, elementos que son importantes para el desarrollo del ser humano. En el evangelio se habla de que Jesús dijo: “Si no cambiáis y os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos” (Mt. 18, 2).

Debemos inculcar desde la niñez  el respeto por las creencias.  Por tanto, tenemos que explicarles que no todos piensan igual, y esto  no quiere decir que sea verdad o mentira. El respeto a las opiniones de otras personas nos hace mejores personas. Lo importante es crear en los niños la fe y la conciencia de los dones que se reciben y cómo prepararnos para recibirlos. Elementos íntimamente relacionados con nuestras creencias espirituales.

Después de haber leído estas notas, es probable que se esté preguntando ¿hace daño decirlo o no? Si como padre o madre habla con sus hijos de todo el significado asociado con la Navidad, y de la magia que se produce en esta época, sus hijos no verán esto como engaño y empezarán a valorar y a compartir en su justa medida esos sentimientos que afloran en nosotros cada vez que se acerca la Navidad.

Modificado por última vez enMartes, 02 Diciembre 2014 10:11
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