Menu

WEB-_Vida_de_padres.png

Navidad y las emociones

Navidad y las emociones

La Navidad es un tiempo de reflexión, de pasar balance del año que está por terminar. Es tiempo de compartir alegrías y gozos; propicio también para recordar momentos felices y otros que nos traen pesar.

 

Es por esto que las personas en esta temporada aprovechan para hacer un recuento de cómo han sido sus vidas hasta el fin del año, se preocupan por lo que deben hacer, organizar y planear, en ocasiones se quiere hacer en un par de meses o semanas, lo que no se ha hecho en todo el año. En esta época vivimos sentimientos  positivos y negativos, pero los que han sufrido vivencias negativas como enfermedades, separaciones y muertes intensifican las emociones negativas en estos tiempos. Un estudio realizado por Sebastián Ruiz Villacañas, en el vicedecanato de Jaén del Colegio Oficial de Psicólogos de Andalucía Oriental, explica que “Esta desazón se debe básicamente a la asociación de estas fiestas a momentos  entrañables en compañía de los más íntimos”.

La manera de manifestar estas sensaciones es a través de sentimientos profundos de melancolía, tristeza, apatía, en los que en ocasiones se intensifican los cuadros de depresión y ansiedad. Por tanto, la persona se puede sentir que no tiene las herramientas ni la capacidad para enfrentar la nueva realidad (Ruiz Villacañas, 1995).

Cabe señalar, que estos cambios  traen como consecuencia el surgimiento de niveles elevados de estrés, pudiendo llegar a vivenciar síntomas como el desgaste físico o psicológico, irritabilidad, aislamiento social, la imposibilidad para conciliar el sueño, o la ansiedad cargada de síntomas fisiológicos como taquicardias, respiración irregular, sudoración, fatiga, nerviosismo, malestares estomacales, problemas digestivos, entre otros.

En casos donde hay historial de situaciones emocionales como la depresión o la ansiedad, factores como el incremento de actividades, el exceso de cargas laborales y el estrés de las navidades por los compromisos familiares, laborales y sociales que se presentan, en personas que carecen de estos afectos, ya sea por una separación, un divorcio o incluso porque no han encontrado su pareja ideal, tiende a contribuir al incremento de los síntomas señalados anteriormente.

Actualmente, científicos del Instituto Aragonés de la Ansiedad confirman que el 60 por ciento de los pacientes que sufren esta patología empeoran durante estos días y son causadas por situaciones que afectan a la estabilidad emocional y que agravan la situación de quienes padecen de antemano esa patología.

 

Las recomendaciones para el manejo de la ansiedad, la tristeza o el estrés en esta época incluye más que nada la organización de nuestras tareas y responsabilidades con tiempo, de modo tal, que los compromisos sociales, de trabajo o familiares no se conviertan en una carga estresante adicional, si no en lo que deben ser: ocasiones de compartir y disfrutar, independientemente de la situación emocional que estemos atravesando.

Debemos, sobre todo, no comprometernos más allá de nuestras capacidades físicas y emocionales. No significa que debamos tenerlo todo perfectamente calendarizado, pues también es importante dar cierta flexibilidad en nuestra organización, intentando siempre hacer las cosas lo mejor posible, pero siempre abierto/a a los cambios y sabiendo que en ocasiones, no todo surge como se ha planeado. Debemos evitar los excesos no sólo de bebidas alcohólicas, comidas y cigarillos, pues todo ello conlleva consecuencias nocivas a la salud física y emocional.

Al ser un período de alegrías, el pensar en positivo, ayuda a ver los conflictos desde otra perspectiva, analizando nuestro papel en las situaciones que nos impactan. Si somos capaces de mirar el problema desde fuera, será más fácil encontrar su solución. Dentro de todo este tiempo especial, tome tiempos de descansos, pues siempre es muy importante disponer de unos momentos de relajación para liberar las tensiones del día o la semana.

Si las situaciones de depresión, ansiedad o estrés persisten más allá de lo razonable por las razones explicadas y conllevan una carga emocional elevada que le impida el disfrute de la Navidad, busque la ayuda de un especialista que pueda proporcionarle las herramientas para el manejo de sus emociones, de modo tal que pueda aprender a manejar éste o cualquier otro tiempo de similares condiciones. 

Modificado por última vez enMartes, 02 Diciembre 2014 09:51
volver arriba

or Cancelar