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Protocolo en la mesa: cómo triunfar cuando hay invitados en casa

Protocolo en la mesa: cómo triunfar cuando hay invitados en casa

El éxito de una buena comida o cena reside en los detalles que el anfitrión tenga con sus invitados. El profesor de imagen profesional de la Escuela Internacional de Hotelería y Turismo Vatel España, Jean François Koster, asegura que la seña de identidad de un buen anfitrión es siempre «el continuo control y supervisión de la situación desde la llegada hasta la despedida, además de atender al mismo tiempo a los invitados». «El anfitrión puede carecer de experiencia en el protocolo en la mesa pero hay algunos consejos, válidos tanto para muchos como para pocos invitados, que le pueden ayudar a que la velada en su casa sea un evento único a recordar. ¿Cómo? Siguiendo la filosofía francesa basada en el savoir faire, savoir être y savoir vivre», añade.

Este sería, a su juicio, el decálogo del perfecto anfitrión:

1. Considerar siempre en cualquier tipo de ocasión especial la elegancia como la reina de la mesa. «Una mesa bien vestida es parte del éxito de una comida», asegura Jean François Koster. A su juicio, «este es el momento de lucir la mejor vajilla, preferentemente de porcelana. Esta, junto con los cubiertos y la cristalería, son los máximos exponentes de la presentación en la mesa».

2. Revisar individualmente cada elemento de la mesa en cuanto a estado y limpieza antes de colocarlo para evitar sorpresas una vez sentados, cuando ya es demasiado tarde para realizar cualquier cambio. Hay que saber, advierte este profesor de imagen profesional, que «esta labor lleva su tiempo, pero la imagen del anfitrión está en el punto de mira».

3. Seguir un orden establecido para la colocación del material cuando se viste la mesa. Primero se coloca un muletón para asegurar la máxima discreción desde el punto de vista de golpes y retención de manchas, seguido del mantel, teniendo especial atención en la caída equilibrada alrededor de la mesa. Posteriormente se continúa con la colocación de los platos (sin olvidar los de pan), la cubertería, la cristalería y las servilletas. «Es fundamental en esta etapa respetar la uniformidad de la "mise en place" o la colocación de los elementos mencionados en el sitio de cada invitado», recuerda Koster.

4. Pensar en los detalles decorativos para la mesa, como arreglos florales, que aportan un toque que refleja la personalidad y el gusto del anfitrión. La sugerencia del profesional de Vatel es que «tienen que ser discretos para no tapar la vista de otros invitados y permitir realzar visualmente la presentación de los elementos de base utilizados para tan especial ocasión».

5. Pensar al planificar una comida o cena en la combinación armoniosa de colores sobre todo entre mantel y vajilla. Intentar escoger tonos suaves. Por lo general, el mantel siempre será de color claro, siendo en una mesa el blanco el color de la elegancia por excelencia. Una gran mayoría de vajillas pueden tener varias tonalidades o un motivo discreto que permiten conjugarlas con el color del mantel a utilizar.

6. Escoger los tipos de cubiertos adecuados al menú. Si tenemos cubiertos para pescado utilizarlos si hay este plato en el menú y no tenedores de otro tipo. No hay que olvidar que la correcta colocación de los cubiertos en la mesa va en función del orden de platos y su utilización para comer parte del sitio más lejano del plato hacia el más cercano. Los cubiertos de postre son la excepción y se sitúan en la parte superior.

7. Mantener suficiente espacio libre en la mesa para que los invitados puedan sentirse cómodos al realizar movimientos. Hay que tener en cuenta la relación entre el número de elementos que conforman una mesa, el tamaño de la misma, y el espacio que se deja a los comensales según el número que sean.

8. Indicar a cada persona donde tienen que sentarse, evitando malentendidos dejando, al lado de cada plato, una tarjeta con el nombre del invitado. «Este sencillo detalle hará que el comensal se sienta importante», asegura Jean François Koster.

9. Iluminar de forma adecuada el lugar donde se celebra el evento, en este caso la mesa, siendo una parte fundamental de la ambientación. Se recomienda el uso de una luz más bien tenue que fuerte; aquí conviene resaltar que el uso de candelabros con velas en la mesa solo es para la noche y que tienen que estar encendidos siempre.

10. Mantener la sencillez como máxima. Hay que cuidar los más mínimos y numerosos detalles sin llegar a sobrecargar el espacio disponible. «Toda ocasión especial merece que se preste una mayor atención a los elementos elegidos y a su colocacíón. El arte de recibir se aprende y se perfecciona con la experiencia», concluye este profesor.

Modificado por última vez enMiércoles, 05 Noviembre 2014 09:43
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