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¿Cuál es la mejor raza de perro para vivir en casa?

Esto es lo que debe plantearse si quiere tener una mascota en casa.

«Cualquier raza de perro es buena para vivir en familia». Sólo se trata de cómo se eduque y sociabilice al animal. Así lo afirma Miguel Ibáñez, veterinario y director del Centro de Medicina del Comportamiento Animal de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Por tanto, decir que un Labrador, un Golden Retriewer o un Collie son razas más tranquilas para convivir en un hogar con niños es un craso error. «Hay rotwailers, un perro grande y robusto que puede no gustar a mucha gente, que son almas cándidas. Todo depende de la educación, de la forma de vida y del ambiente adecuado que se haya dado a cada individuo», sostiene este profesor de Etología y Protección Animal de la UCM.

Por tanto, a la hora de elegir un perro u otro para convivir en casa lo que más hay que tener en cuenta es la capacidad de educarlo de la propia familia. Sea un perro adoptado en un refugio, comprado o encontrado en la calle... antes de llevarlo al hogar hay que plantearse una serie de cuestiones. «Es imprescindible un periodo de reflexiónpara luego ejercer una tenencia responsable del animal», recomiendan desde la Fundación Affinity. Esta entidad ha comprobado que muchos de los perros abandonados en refugios se deben a su mal comportamiento, algo que se podía haber evitado «si la familia se hubiese tomado el tiempo suficiente para saber lo que significa tener un animal y educado de forma adecuada».

Estas son las cuestiones que plantearse si la familia desea tener una mascota:

1. Tomar la decisión de tener un perro en familia, de forma consensuada y asumiendo que todos tienen la responsabilidad cuidar del animal.

2. Plantearse si la familia dispone de tiempo suficiente para una tenencia responsable. «Un perro requiere tiempo de esparcimiento tanto para realizar ejercicio físico como en su relación social no sólo con los miembros de la familia, sino también con otros seres humanos que le son ajenos y con otros perros. Eso es sociabilizar al animal, lo que se tiene que hacer siempre, pero cobra especial importancia durante los cuatro primeros meses de vida», explica el doctor Ibáñez.

Un mascota necesita tiempo para el juego, para su educación, para mimos y atenciones, cuidados higiénicos... «Y eso no sólo supone cinco minutos cada día», advierte Gabriela Tami, doctorada en Veterinaria y Máster en Etología de la Fundación Affinity.

3. Pregúntese: ¿La familia tiene capacidad económica para mantener a su perro? «Un animal supone un gasto privado en todo, en la alimentación, en salud... durante años», advierte Miguel Ibáñez.. En los primeros años se producen la mayor inversión: identificación mediante microchip, esterilización, vacunas, accesorios para la mascota, comedero, transportín... Pero los gastos perduran durante toda la vida del can: ante cualquier problema de salud, medicinas, desparasitación, alimentación de calidad... Según la doctora Tami, «el coste total puede variar en función del tipo de mascota, de su tamaño, edad, características físicas y predisposición a enfermedades».

4.¿Tiene la paciencia, tiempo y dedicación suficientes para educar al perro? Al principio el perro necesitará mucha atención para corregir sus conductas de forma adecuada y equilibrada y enseñarle una serie de pautas básicas para adaptarse a su nuevo hogar y entorno social. Pero la educación continúa durante el resto de su vida.

El doctor Ibáñez cuenta que existen recursos como los cursos de la Escuela de Cachorro en la Facultad de Veterinaria de la UCM. Durante un mes y medio los propietarios de los canes asisten a una clase semana para que aprender a educar a sus mascotas.

5. Sea consciente de que el compromiso con su perro es a largo plazo. Los perros viven una media de entre 12 y 17 años, según el tamaño. Un periodo dilatado de tiempo en el que pueden ocurrir muchas cosas: «aparecer nuevos miembros de la familia, cambiar de casa o estilo de vida... y a pesar de todo, su mascota sigue a su lado», señala Gabriela Tami.

6. Es muy probable que tenga que realizar cambios en casa. «Por ejemplo, poner fuera del alcance del perro plantas y decoraciones tóxicas, vallar una parte del jardín que sea más delicada, proteger objetos delicados en el interior de la vivienda...», dice la doctora Tami.

7. Tenga en cuenta que nunca se debe dejar a un niño solo mientras interactúa con el perro. El doctor Ibáñez considera que desde que un bebé gatea explorando su entorno puede disfrutar de la compañía de un perro. Pero nunca, nunca, pueden estar solos. «Hasta los diez años, no se puede dejar a un niño en interacción con el perro, siempre debe haber un adulto responsable supervisando. Esto no es porque los perros sean agresivos con los niños por naturaleza, sino porque los niños pueden tener reacciones extrañas hacia el animal cuando este se les acerca para buscar contacto físico o simplemente para abrazarles por amor a ellos. Hasta que el niño no sea mayorcito para comportarse apropiadamente con el animal doméstico, no se debe permitir que los niños y perros actúen recíprocamente, sin saber cómo responden en esas circunstancias. Esta es una medida de seguridad importante para ambos».

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