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Vida normal con un niño especial

Vida normal con un niño especial

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La crianza de un hijo es siempre un reto en la vida de papa y mama. Sueños, ilusiones, expectativas, planes y proyectos giran en torno a lo que deseamos para ellos y vamos forjando en sus vidas. Recibir la noticia de que nuestro niño es especial trae siempre consigo un impacto emocional ya que todo lo que pudiésemos haber planeado de alguna manera se ve alterado y nos toca emprender un nuevo camino en el cual nuestra actitud hacia él juega un papel fundamental.

Asumir que nuestro niño es especial no es tarea simple, la tristeza, el miedo, la culpa, frustración e incertidumbre hacia el futuro a menudo nos acompañan y son completamente normales por lo que debemos vivir cada sentimiento y hacer nuestro duelo a veces en compañía profesional o de seres queridos que nos ayuden a alcanzar la aceptación, palabra clave para poder seguir adelante y con una vida como el resto de la sociedad.

¿Mi niño es diferente?

Por mucho tiempo la sociedad nos ha impuesto ideas y estereotipos de lo que es una “persona normal” pero la verdad es que tener una condición especial no hace diferente a un niño de otro,  (el nuestro también tiene sentimientos, gusto, intereses etc.) es cierto que hay muchas cosas a tener en cuenta, por ej. el cuidado que conlleva y las limitaciones dependiendo del grado de severidad de la condición pero si miramos a fondo son más las similitudes que las diferencias. La clave está en hacerlo sentir “especial” no “diferente” cuidando su dignidad y valor como ser humano sobre la base del amor, aceptación y respeto, enfocándonos en lo que nuestro hijo si puede hacer y desarrollar estas capacidades al máximo tratando de mejorar lo desfavorable siempre en la medida de sus posibilidades.

¿Una vida normal…es posible?

Tener un niño especial en la familia implica como ya hemos dicho, una serie de desafíos y sacrificios (tiempo, trabajo, visitas frecuentes al especialista, gastos inesperados etc.…) que van cambiando pero serán permanentes toda la vida, sin embargo, esto no es un obstáculo para tener una vida satisfactoria no solo para el niño sino para todos en la familia, siendo el factor principal lograr que la condición especial no adsorba todo lo que somos y podemos llegar a ser.

Aquí algunos tips para lograrlo:

Tenga en cuenta que su hijo, seguirá siendo su hijo siempre por lo que, separe la condición que él tiene de lo que significa para usted.

Recuerde que primero es “un niño” luego “un niño con condición”  llámele por su nombre, no lo etiquete ni permita que lo hagan.

Documéntese, lea, aprenda e instrúyase sobre la condición de su hijo y el manejo de la misma. Esto le ayudara a comprenderle mejor y por ende a buscar opciones certeras  (escuelas, centros de terapia, lugares de ocio) que faciliten el proceso.

Propóngase metas a corto, mediano y a largo plazo a lograr con su hijo pero no las convierta en una obsesión, más bien viva el día a día y celebre cada logro por pequeño que sea.

Evite sentir pena hacia su hijo o hacia usted mismo, ya que esto afecta la autoestima. Identifique las cosas que él puede hacer por sí mismo y dele la oportunidad de hacerlas aun sea con ayuda, dependiendo del tipo de condición y la edad asígnele pequeñas tareas y responsabilidades en casa, esto hará que se sienta útil y sea cada vez mas independiente.

Rodéese de personas sensibles y a la vez alentadoras, capaces de ayudarle en los momentos difíciles o de cansancio, esto no solo le hará bien a usted sino también al niño ya que necesitan socializar y a menudo sienten culpa por el agotamiento de los padres.

No dude en corregirle ni ponerle límites cuando sea necesario, corregir es una forma de amar,  si no hacemos esto lo estamos de alguna manera marginando y haciendo más difícil su adaptación a la sociedad. Si es importante hacerlo de manera adecuada para no dañar ni física ni moralmente al niño.

Realice actividades que se salgan de la rutina y sean de disfrute para todos, sea creativo! Busque opciones accesibles basadas en sus posibilidades, no sirve de nada querer llevar el niño a Disney y frustrarnos por no poder hacerlo, hasta de nuestra habitación o el parque más cercano podemos crear un momento divertido.

Es importante saber que nuestra sociedad aún no está del todo preparada para los niños especiales y sus familias, por lo que debemos aprender a lidiar con las barreras arquitectónicas, las miradas y los comentarios indiscretos y que esto no nos desmotive a seguir adelante, a salir y disfrutar en familia, antes bien que sirvamos de voz de alerta para que las cosas cambien a favor de quienes tienen el derecho a ser integrados.

Ensene al niño a manejarse ante quienes preguntan sobre su condición si puede hacerlo permítale que diga su nombre y que se exprese, no lo sobreproteja queriendo contestar por él, si el niño no está en capacidad de hacerlo diga usted lo orgulloso que está de su hijo y resalte sus logros y así  ir con esto sensibilizando a los demás.

Reflexione sobre lo que ha significado para usted ser una madre/ un padre de un niño especial y lo que esto le ha ensenado. Es probable que si nos dejamos transformar por la experiencia lleguemos a ser mejores seres humanos y tengamos una visión más positiva y esperanzadora de la vida.

 

Lic. Zuleyma Rosario

Psicóloga Clínica

Terapeuta Familiar

Terapia Boutique

809-533-5338

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