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Déficit de atención por Hiperactividad

Déficit de atención por Hiperactividad

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A través de los años en que he tenido el privilegio de estar en las aulas y conocer todo tipo de estudiantes -y padres claro está-, cada día me convenzo más de que,  si bien es cierto que gran parte del cambio en nuestra sociedad descansa en una  mejor educación.

Estos últimos años algo que ha permeado los consultorios de los psicólogos, pediatras y directores de colegios es el niño el cual se presume que padece de Déficit de Atención, estamos etiquetando a la ligera y confundiendo un trastorno con tal vez un estilo de aprendizaje.

¿Qué es el Déficit de Atención por Hiperactividad?

De acuerdo al CEI Clasificación Internacional de las Enfermedades y Trastornos relacionados con la Salud Mental, contempla dentro de los trastornos del comportamiento y de las emociones de comienzo habitual en la infancia y adolescencia, los llamados "trastornos hipercinéticos", junto con los "Trastornos disociales" y los "Trastornos disociales y de las emociones mixtos". Podemos decir que los trastornos hipercinéticos son en el CIE-10 lo que el TDAH en el DSM-V.

Los trastornos hipercinéticos (F90) son un grupo de trastornos caracterizados por:

  • Comienzo temprano (por lo general durante los 5 primeros años de la vida).
  • Combinación de un comportamiento hiperactivo y pobremente modulado con una marcada falta de atención y de continuidad en las tareas y porque estos problemas se presentan en las situaciones más variadas y persisten a lo largo del tiempo.
  • Falta de persistencia en actividades que requieren la participación de procesos cognoscitivos.
  • Tendencia a cambiar de una actividad a otra sin terminar ninguna, junto con una actividad desorganizada, mal regulada y excesiva.
  • Las dificultades persisten durante los años de escolaridad e incluso en la vida adulta, pero en muchos de los afectados se produce, con el paso de los años, una mejoría gradual de la hiperactividad y del déficit de la atención
  • Descuidados e impulsivos, propensos a accidentes.
    Plantean problemas de disciplina por saltarse las normas, más que por desafíos deliberados a las mismas, por una falta de premeditación.

1) Trastorno de déficit de atención

El trastorno de déficit de atención se pone de manifiesto por una interrupción prematura de la ejecución de tareas y por dejar actividades sin terminar.

Los chicos cambian frecuentemente de una actividad a otra, dando la impresión que pierden la atención en una tarea porque pasan a entretenerse con otra (aunque estudios de laboratorio no demuestran con precisión un grado extraordinario de distracción sensorial o perceptiva).

Estos déficits en la persistencia y en la atención deben ser diagnosticados sólo si son excesivos para la edad y el CI del afectado.

2) Síndrome de déficit de atención con hiperactividad

Los rasgos cardinales son el déficit de atención y la hiperactividad. El diagnóstico requiere la presencia de ambos, que deben manifestarse en más de una situación (por ejemplo, en clase, en la consulta).

La CIE-10 requiere que el paciente presente al menos 6 síntomas de inatención, 3 de hiperactividad y 1 de impulsividad (6+3+1) que provoquen disfunción en al menos dos ambientes.

La hiperactividad implica una inquietud excesiva, en especial en situaciones que requieren una relativa calma. Dependiendo de las circunstancias, puede manifestarse como saltar y correr sin rumbo fijo, como la imposibilidad de permanecer sentado cuando es necesario estarlo, por una verborrea o alboroto o por una inquietud general acompañada de gesticulaciones y contorsiones.

Nótese que habla de una inquietud excesiva, que rompe con los parámetros establecidos previamente y el momento requiere una relativa calma, por eso mencionaba que tenemos que tener cuidado al hablar de este trastorno ya que pudiéramos estar etiquetando a un estudiante cuando sencillamente es un estilo de aprendizaje.

¿Cómo saber si es ciertamente TDAH?

Es importante notar los pasos para llegar a determinar si el niño padece o no de este trastorno. El colegio es el lugar ideal para notificar rasgos o conductas que pudieran ser de alarmas pero NO de diagnosticar al niño. Solo un profesional de la salud puede hacer dicho pronunciamiento, Psiquiatras, pediatras, psicólogos clínicos, neuropediatras y neurólogos son los profesionales que pueden realizar un diagnóstico de TDAH.

El protocolo para obtener un buen diagnóstico como ya dijimos debe ser hecho por  psicólogo clínico quien  podrá realizar un diagnóstico, pero no podrá formalizar un tratamiento farmacológico.

Actualmente no existe una prueba única que diagnostique un TDAH pero para obtener un buen diagnóstico al menos se debieran realizar dos tipos de pruebas: médicas y clínicas. Las pruebas de laboratorio son las de rutinas que incluyen análisis de sangre así como también examen de ojos, oído ya que es importante ir descartando primero causas biológicas que pudieran estar interfiriendo en el desarrollo académico del niño y son referidas por el pediatra.

 Los profesionales de neuropediatría y neurología suelen pedir un encefalograma y/o escáner cerebral, no como pruebas determinantes de diagnóstico de TDAH, sino para descartar otras posibles patologías como ausencias, epilepsia, etc.

En cuanto a la parte del Psicólogo lo recomendado es:

-       Referencia de parte del centro educativo

-       Entrevista con los padres

-       Entrevista- observación inicial con el niño

-       Entrevista con los maestros y psicólogos escolares

-       Escalas a utilizar basado en lo observado y requerimientos del centro educativo

-       Entrega de resultados e implementación del plan de acción a utilizar.

La relación escuela-padres es determinante en el desarrollo del programa que se utilizara con los niños, lamentablemente hoy en día el fracaso escolar en niños diagnosticados con este trastorno en gran manera resultado de tanto un diagnóstico tardío y la falta de aplicación de las medidas recomendadas tanto por padres como por los maestros.

Los estudios recientes han demostrado que los efectos del tratamiento del TDAH, que la intervención psicopedagógica debe centrarse principalmente en el centro escolar, dando una respuesta adecuada a las distintas necesidades educativas que puedan presentar sus alumnos. No olvidemos que los maestros son quienes pasan más tiempo con nuestros hijos y que los profesores y la escuela como sistema pueden influir positivamente o negativamente en la evolución de los niños.

La fundación CADAH hace hincapié en la importancia que adquieren los ámbitos escolar y familiar en el desarrollo de los niños, y plantea los siguientes aspectos para tomar en cuenta:

  • Pilares esenciales en el tratamiento: implicación familiar y educativa.
  • La aceptación activa del trastorno.
  • Actitud positiva ante el tratamiento.
  • Planteamiento de objetivos realistas y expectativas alcanzables en función de las posibilidades reales del niño.
  • Implicación familiar.
  • Intervención y seguimiento médico.
  • Implicación educativa.
  • Intervención psicológica y/o psicopedagógica.
  • Coordinación entre los agentes de intervención.

Muchas veces los padres no se percatan de esta situación en casa y es por eso que deben tener una actitud abierta a las observaciones que el centro educativo pudiera hacerle sobre su hijo(a) sin ofuscarse o perder la calma con sus niños, lo importante es acudir a tiempo a un especialista para una correcta evaluación. Algo importante notar es la edad de un diagnóstico es a partir de los 7 años de edad que se puede hacer una correcta valoración y diagnóstico sobre este y otros trastornos, antes de los 7 años lo que se recomienda es un screening pero no se puede diagnosticar debido a la etapa del desarrollo que está el niño. Tengamos cuidado al momento de inferir sobre una conducta en particular. En este caso se puede inferir una sospecha de TDAH pero no el trastorno en si ya que este trastorno en particular puede estar comorbido con otros trastornos tales como: trastorno de ansiedad, trastornos del neurodesarrollo, trastornos del aprendizaje, trastornos del ánimo, trastornos disruptivos, trastornos del sueño, entre otros, de aquí la importancia de un diagnóstico adecuado.

Si sospechas que tu hijo tiene TDAH no entres en pánico. Habla con el colegio, busca ayuda de un especialista y si fuera necesario busca varias opiniones. Recuerda que un mal diagnóstico podría ser nefasto, pues todas las energías e intervenciones serian las inadecuadas pudiendo retrasar su avance escolar y buen desarrollo psicosocial y desgastar emocionalmente tanto a tu hijo como a ti.

Lic.Yamell García

Psicologa Clínica

Especialista en Evaluación y Psicoterapia

Alas Formación y Apoyo

Member of  the American Counseling Association

Associate Member of National Council on Measurement in Education

Telf: 809.385.0308
claudiasimo.com

Modificado por última vez enJueves, 12 Noviembre 2015 10:21
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