Menu

WEB-_Vida_de_padres.png

Carta a mi hija: este es el mundo en el que vas a vivir

Carta a mi hija: este es el mundo en el que vas a vivir

Aún no nos conocemos, pero estoy seguro de que estás destinada a hacer cosas grandiosas. Sobre todo si te pareces algo a tu madre... Probablemente, tendrás montones de opiniones sólidas, un espíritu independiente y un corazón de oro. Si te digo la verdad, estoy deseando ser tu padre.

El mundo actual no te lo pondrá fácil, pero las cosas grandiosas rara vez son fáciles. El lugar que acabarás ocupando en el mundo está en tus manos. Lo que estudies, el deporte que practiques (si es que practicas alguno), las cosas que te apasionen... Mi objetivo en la vida será darte la oportunidad de elegir cuando seas joven y prepararte para tomar decisiones de manera independiente a su debido tiempo, todo ello mientras luchamos contra la injusticia y la desigualdad institucional. Estaré ahí para apoyarte en cada paso del camino... desde ya, incluso antes de ver tu primera sonrisa.

En realidad, llevo ahí dos años. Tu madre y yo llevamos ya bastante tiempo luchando por el mundo en el que vas a vivir. Tanto ayudando a construir nuevas naciones después de décadas de conflicto en Oriente Medio y en el este de África como echando una mano a los sintecho de nuestra ciudad; siempre nos hemos esforzado para que el mañana sea mejor que el hoy.

En vez de llegar a un país en el que las niñas puedan imaginarse en el Despacho Oval, llegarás en un momento de profunda insatisfacción y caos.
 
 

En junio del año pasado, parecía que las oportunidades de conseguir un futuro mejor eran más reales, tangibles y personales; una persona a la que respeto desde hace años decidió presentarse como candidata a la presidencia de Estados Unidos. Después de haber tenido al primer presidente afroamericano, ante mí surgía la oportunidad de elegir por primera vez a una mujer para que ocupara el cargo más importante del país.

Hay momentos de la vida en los que sientes la necesidad de posicionarte. Y sabes que la gente te mirará raro. Sabes que la gente dudará de ti. Sabes que te acosarán en las redes y fuera de ellas. Sabes que tendrás una batalla interna con las decisiones de tu vida, que no dormirás lo suficiente y que comerás demasiada pizza. Pero lo harás de todas formas. Lo harás porque sabes que es lo correcto.

Para tu padre, este fue uno de esos momentos.

Unirme a la campaña de Hillary Clinton el pasado verano y luchar durante más de 500 días por una candidata y una causa hasta el amargo final fue mi manera de posicionarme. Y no me arrepiento de nada.

Un día te contaré todo lo que significó para mí -tanto personal como profesionalmente- estar rodeado de tantas personas que habían puesto sus vidas en espera para ir de estado en estado, de sofá en sofá y de cafetería en cafetería con un objetivo más importante que ellos mismos. Te hablaré de Claremont y de Grantham y de las personas maravillosas que dedicaron su tiempo y energía al progreso de este microcosmos estadounidense. Un día, te aburriré con mis batallitas y mi familia de New Hampshire te mimará como si no hubiera mañana. Quizá entonces estaré en el lugar apropiado para verbalizar el honor y el privilegio que supuso para mí ser parte de esta campaña.

Me niego a admitir que el Estados Unidos de Donald Trump es el Estados Unidos de tu futuro.
 
 

Pero, de momento, tengo que ser sincero contigo con respecto al mundo. En vez de llegar a un país en el que las niñas puedan imaginarse en el Despacho Oval, llegarás en un momento de profunda insatisfacción y caos. Será presidente un hombre cuyo respeto por las mujeres es aún más escaso que su respeto por la verdad. Estará al mando un hombre que prefiere ocultarse en la oscuridad del pasado en vez de prometer un futuro.

Me niego a admitir que el Estados Unidos de Donald Trump es el Estados Unidos de tu futuro. Que respete la institución de la presidencia no quiere decir que no vaya a luchar contra su actual ocupante por lo que es lo correcto y lo que está bien, por un mundo mejor y más inclusivo.

Así que eso es lo que voy a hacer. Día a día.

500 días es mucho tiempo para luchar y acabar perdiendo. Perder es duro y no muy divertido. Cuando fracases en algo en lo que has puesto el alma y el corazón, te prometo que estaré ahí. Para convencerte de que merece la pena luchar por lo correcto. De que puedes marcar la diferencia. De que puedes cambiar el mundo. De que tu voz cuenta. De que eres importante.

El mundo en el que vivirás está destinado a ser un lugar muy loco. Y ayudarte a entenderlo y a moverte en él será uno de los mayores placeres de mi vida.

Estoy deseando que llegue mayo para conocerte.

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.

volver arriba

or Cancelar