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Enseñando a Recoger

Enseñando a Recoger

 

El juego tiene un papel muy importante en el desarrollo integral de los niños, ya que fortalece su capacidad motora, manifiestan afectos, estimula la creatividad, iniciativa, inteligencia, ponen en acción sus habilidades sociales y a nivel cognoscitivo promueve la observación, atención, memoria y concentración. El juego es tan importante en la vida de los niños que se convirtió en parte de la Convención sobre los Derechos del Niño determinada por las Naciones Unidas. 

Para tener participación de los niños al recoger, ellos deben de tener nuestra participación al jugar. Jugar más allá de las tablets, los celulares y la TV que se ha convertido en un “must” porque así están “tranquilos y no hay desorden en la casa.” Pero luego esto nos pasara factura en el área del aprendizaje, o en el seguimiento de las normas, en su manera de relacionarse con el mundo, porque el deseo de tener todo en orden le robo al niño la necesidad intrínseca de jugar.

 Más allá del mandato, debemos inmiscuirnos con ellos y aprovechar. Siéntate en el piso, disfruta de tus hijos, colócate a su nivel, permite que ellos te guíen y te digan que quieren jugar. Quítate los zapatos y el papel de jefe, y diviértete con ellos y luego colaboraren juntos en el orden, para que guardar no sea un castigo, si no también parte importante del juego.

Todos los niños buscan relacionarse, y cuando estamos ordenando también nos estamos relacionando y comunicando. ¿Cómo cambias como mama y papa cuando se inicia a recoger? ¿Cómo termina la tarde o el día cuando todos son mandatos, mandatos y mandatos? ¿Sientes que realmente tu hijo te escucha?

Inicia y finaliza jugando: ¡a guardar juntos! Muchos niños no quieren recoger porque es una tarea solitaria donde el adulto aprovecha para hacer otras cosas. Y desde que el niño se desconecta de esta interacción pierde el interés en la acción (en este caso recoger). Disponte a guardar con él, pídele que te ayude. Cuando desde pequeños le pedimos ayuda a nuestros hijos más allá de los juguetes y los importantizamos cambiando el “muy bien” por “me encanta estar contigo” todo mejora. Recoger, ordenar puede ser un juego en equipo y una oportunidad más para estrechar los lazos.

Prepara tu casa y expectativas a la edad para el niño. Hay decoraciones que no van de acuerdo con la etapa en la que se encuentra tu hijo, un bebe aprendiendo a caminar y decoraciones que se rompan  de valor no es una buena combinación, mejor guardar estos objetos y ser constantes en guiar lo que se toca y lo que no, ya que esto lleva un buen tiempo de ensayo y error. No esperes que tú bebe, hijo o adolescente se maneje con el cuidado que lo hace un adulto.  

Guardar también es aprender. Mientras guardas llama cada juguete por sus nombres, colores, formas, y mandatos cortos. Puedes hacerlo cantando, pero en medio de todo, siéntate al piso, tu hijo estará feliz de verte ahí con él.

Administra las instrucciones según la edad del bebe. Es imposible dar 5 instrucciones y seguirlas al pie de la letra, y como no queremos que recoger sea una actividad negativa o de fracasos, seamos buenos orientadores. “Pongamos los bloques en esta caja”, “ahora llevemos la caja a la habitación”, y así vamos poco a poco recogiendo el gran desastre sin crear un ambiente pesimista que refuerce sus inseguridades “ven que no sabes, no alcanzas, no tienes fuerzas, es para hoy”. Recuerda que tus palabras son afirmaciones para tus hijos. 

No todo tiene que ser en un orden específico. El hambre, sueño, cansancio tiene efectos fuertes en la manera en que lidiamos con los demás, si como adultos se nos hace difícil, para un niño es peor ya que no sabe poner nombre a sus emociones y deseos. Que nuestros hijos guarden todo no implica tener el mejor hijo o ser la mejor familia, tranquila que tendremos días buenos y otros no tanto. Dependiendo de la hora y del momento del día en que nos sentimos nosotros y nuestros hijos pensemos cuales guerras tener y cuales ceder por el bienestar emocional de todos.  

Integra todos los miembros, hazlo divertido, coloca música, interrumpe un momento y haz cosquillas o regala un abrazo, puedes poner una alarma para ver quienes recogen mas juguetes, o que al final leerán un cuento juntos en la cama. Procura que las recompensas finales no sean premios que compren la buena conducta, sino, encuentros que refuercen la unión familiar, de no ser así estaremos enseñándoles que lo bueno y correcto solo se hace por intercambio, no porque es nuestro deber.

Recoger y ser obediente son dos expectativas que mueven nuestro estilo de crianza y de liderazgo. Cuando lo hacemos basado en el miedo no dará frutos positivos [tengo miedo que no sea ordenado, tengo miedo que no coma más adelante, que no respete limites, tengo miedo, tengo miedo, tengo miedo]. Guiar a los demás desde la ansiedad que nos genera no nos hará tomar buenas decisiones, ni a adoptar las mejores actitudes para enfrentar situaciones de la vida cotidiana, como el orden.

Así que guardar no sea un castigo. Olvida la cara de monstruo y el tono fuerte. No los dejes recoger solos. Un hijo conectado emocionalmente con sus pares responde asertivamente en el futuro que aquel que por miedo obedece. No rompamos por el miedo al futuro la relación padres-hijos, o que a través de la intimidación ellos realicen tareas, lo harán CLARO para evitar castigos o reprimendas, solo cuando quien “castra” está en nuestro sistema.

Pon en una balanza y no arriesgues lo importante y prioritario por lo urgente o paradigma personal. Tu hijo es más importante que un juguete mal puesto.  Cuesta 10  minutos recoger juguetes tirados, pero puede costar toda una vida sanar un corazón roto.

Natalia Nín, M.A.

Psicóloga Clínica, Psicoterapeuta Infanto Juvenil & Adultos

 Natalia Nín, M.A.                           @Natalia_NinG

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