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Las consecuencias de la obesidad infantil

Las consecuencias de la obesidad infantil

Si un niño es obeso puede desarrollar diabetes y sufrir trastornos gastrointestinales como náuseas, vómitos y dolor abdominal.

Coralis Orbe
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Santo Domingo

La vida de un niño obeso va más allá de los juegos, tareas escolares y la recreación que tanto se necesita en esa etapa, ya que las enfermedades causadas por esta condición interrumpen su desarrollo social y estado de ánimo.

Si un niño es obeso puede desarrollar diabetes, sufrir trastornos gastrointestinales como náuseas, vómitos y dolor abdominal, tiene los músculos más débiles, depresión, bajo rendimiento académico y no socializa como los demás, según la endocrinóloga Maricela Ramírez Salazar.

“Otra complicación es el desarrollo sexual temprano, principalmente en las niñas antes de los ocho años”, expresa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la obesidad en la niñez provoca dificultades respiratorias e hipertensión y presenta marcadores tempranos de enfermedades cardiovasculares, resistencia a la insulina y efectos psicológicos.

Pero las consecuencias no solo se viven en la infancia o adolescencia, de acuerdo con la OMS, también pueden ser de largo plazo. Es decir, muchas enfermedades ocasionadas por la obesidad no se desarrollan hasta la edad adulta.

Estas son, según la OMS, las cardiovasculares (principalmente las cardiopatías y los accidentes cerebrovaculares), la diabetes, los trastornos del aparato locomotor, en particular la artrosis, y ciertos tipos de cáncer -endometrio, mama y colon.

Causas  Alimentos que dañan
La mala nutrición, uso de esteroides por periodos prolongados y sedentarismo, son algunas de las causas de la obesidad infantil.

Así lo estima la endocrinóloga Maricela Ramírez Salazar, quien también señala que en esta problemática inciden razones endógenas como retraso del crecimiento intrauterino, en ocasiones por malnutrición de la madre durante el embarazo o deficiencia placentaria.  

La especialista también expresa que los niños que tienen bajo peso al nacer o son pequeños para su edad corren mayor riesgo de desarrollar obesidad que los nacidos en peso adecuado.

De acuerdo con el cirujano bariátrico Tomás Aquino Méndez, los infantes con un progenitor obeso tienen tres veces mayor posibilidad de serlo, que los que no presentan esta situación.

Y si los dos son obesos, señala, los niños tienen 10 % de probabilidad de desarrollar obesidad durante su infancia.

Al respecto, la endocrinóloga dice que las madres con diabetes antes del embarazo, con obesidad o que padecen diabetes gestacional, predisponen al niño previo al nacimiento.

Otro factor, que puede ser prevenible, es la inasistencia a las consultas con el pediatra sobre todo durante el primer año de vida, en el que se valoran los parámetros que indican el nivel nutricional del niño.

Cómo tratarla
En el hogar se deben tomar medidas para controlar el problema de obesidad de los niños.

Ramírez Salazar dice que para ello se debe disminuir el tiempo dedicado a las actividades sedentarias como videojuegos y el uso de los teléfonos inteligentes.

Incluye en las medidas, suspender las comidas rápidas, prohibir comer mientras se ve televisión, crear horarios fijos para la alimentación con la finalidad de establecer un hábito.

Preparar las loncheras con alimentos que no precisen cocción como frutas y vegetales, suspender las bebidas azucaradas, pues son altas en calorías y no producen saciedad.

También, promover la ingesta de agua y el correcto descanso, que es dormir las horas adecuadas para su edad.

Pero más allá de estas medidas, se pueden presentar situaciones en las que los adolescentes deban ser sometidos a una cirugía bariátrica.

Según Méndez, se han visto casos de este tipo de intervenciones en pacientes adolescentes de 15 años, que se han dado cuando el nutricionista no puede controlar la situación.  

Aunque, reconoce, en los países donde está implementada por ley la realización de la cirugía bariátrica en casos de que el paciente cumpla con los requisitos (un índice de masa corporal por encima de 35 o 40), la edad estipulada es de 18 a 65 años.

“En Argentina y en Estados Unidos, donde hay una ley de obesidad, se está buscando la manera de que se revise y se cambie para incluir algunos casos de 13 a 17 años, por lo menos, para que sea posible la cirugía”, explica.

Detalla que en el caso de los menores se utiliza el percentil para medir los índices de masa corporal.

Por esto, dice, quienes pueden ser candidatos para cirugías son los que están entre los 85 y 95 de percentil, que se asemeja a los 35 y 40 de índice de masa corporal en el caso de los adultos.

Prevención
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda, para evitar casos de niños con obesidad, la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida.

Y, una vez incorporados los alimentos sólidos, los padres pueden limitar la ingesta calórica total de grasas y azúcares; incrementar el consumo de frutas, vegetales, legumbres y cereales integrales; asegurar que los lactantes y niños pequeños tengan oportunidades de moverse sin límites, y que los mayores de cinco años realicen actividad física periódica (60 minutos al día).

En la prevención también ayudan, dice Ramírez Salazar, los embarazos planificados, iniciando la madre con un peso normal y alimentación saludable durante la gestación, ya que la obesidad puede iniciar desde esa etapa.

También recomienda no añadir grasas, sal ni condimentos al iniciar las papillas del niño, porque este adquirirá el gusto por los alimentos que se le enseñe a comer.

((Datos estadísticos
De 1990 a 2013 la cifra de lactantes y niños obesos de cero a cinco años tuvo un aumento de 10 millones en el mundo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cual especifica que de 3 2millones de niños los números se elevaron a 42.

 

Las predicciones de este organismo son, si se mantienen las tendencias, que el número de lactantes y niños pequeños con sobrepeso aumentará a 70 millones para 2025.

“En los países en desarrollo con economías emergentes, clasificados por el Banco Mundial como países de ingresos bajos y medianos, la prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil entre los niños en edad preescolar supera el 30 %”, explica la OMS.

Con relación al sexo que se ve más afectado, la endocrinóloga, lipidóloga clínica y especialista en riesgo cardiovascular Maricela Ramírez Salazar señala que estudios realizados en Argentina, Perú y México han demostrado que la incidencia es mayor en varones con valores de 3 a 5 % más que en las niñas, particularmente en la edad de 5 a 11 años.

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