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La disfonía infantil

  • Publicado en Salud

En ocasiones me he dado cuenta de que muchas veces estamos tan pendientes en un solo aspecto que solo vemos una parte del problema cuando estamos dejando a un lado la otra parte. Esto pasa cuando llegan a consulta niños(as) con dificultades en el lenguaje o en el habla y dejamos a un lado la VOZ, que juega un papel clave a la hora de comunicarnos.

Cuando nos comunicamos verbalmente no solo entran en juego la voz con sus parámetros acústicos, sino también la palabra, el gesto, la postura de todo el cuerpo, el ritmo individual, la prosodia, la melodía, etc.

Características de la voz

La voz es el sonido producido por la vibración de las cuerdas vocales.  Es el soporte sonoro de las palabras a través de las cuales expresamos nuestras necesidades, pensamientos y emociones.

Desde el punto de vista acústico, el sonido se define por cuatro características: la intensidad, la frecuencia o el tono, el timbre y el tiempo. Estas características se pueden medir.

La intensidad es la fuerza, potencia de la voz. Hace referencia a la fuerza y el volumen acentual. Lo fuerte o suave de su sonido. Se mide en decibelios

La frecuencia o tono es el numero de vibraciones que realizan las cuerdas vocales en una unidad de tiempo. Se mide en hercios. Este es nos informa mucho sobre su expresión, las emociones que le acompaña, sobre  lo que quiere o intenta expresar la persona.

El timbre de la voz es el resultado de una serie de transformaciones acústicas del sonido emitido por las cuerdas vocales a su paso por las cavidades de resonancia. Es la “huella digital de la voz”, no hay dos iguales.

El tiempo mide la duración del sonido y la velocidad que alcanza, ya sea lento, normal y rápido.

Entonces, existe una de las patologías más comunes y consultadas que es la disfonía, la cual muchas veces si no va acompañada de otros signos principalmente, de disnea o tos, no suele alarmar excesivamente a los padres, por ello las consultas por el trastorno de la voz en el niño suelen venir por el entorno escolar o musical.

Sin embargo, la disfonía en el niño puede ser el primer síntoma de lesiones que requieren especial cuidado, como con la papilomatosis o la laringitis péptica.

Cuando el niño consulta por su disfonía y se examinan sus cuerdas vocales, en la gran mayoría de casos se suele hallar una patología. Esta patología puede ser orgánica, ya sea adquirida, congénita o funcional.

Para determinar entonces cual es el tratamiento adecuado en un niño con disfonía, no basta solamente con observar la laringe y diagnosticar la lesión de las cuerdas vocales que perturba la vibración de las mismas e impide el correcto cierre glótico. Es necesario indagar, escuchar, inspeccionar y analizar las características de la voz del modo mas completo posible.  Asimismo, debe observarse y evaluarse cómo utiliza el niño todos los órganos y elementos que entran en juego en la fonación, como respira, cómo coordina la respiración con el habla, su articulación, su resonancia, etc. Solo así, podrá conocer la verdadera etiología de su disfunción vocal y establecer una línea diagnostica, pronostica y terapéutica adecuada y beneficiosa para el niño.

A medida que transcurre la anamnesis, vamos notando los rasgos y datos que observamos en el niño en función de su comportamiento y colaboración. Sin embargo, es necesario preguntar a los padres sobre el carácter del niño, si es comunicativo y si se expresa con facilidad en el seno familiar y en el colegio; como es su relación con sus hermanos, sus compañeros de clase y sus amigos; etc. Todo ello nos aportara información sobre su carácter, y sabremos si estamos ante un niño hipertónico, es decir, extrovertido, vigoroso, autoritario, o si, por el contrario, se trata de un niño hipotónico, de carácter tímido, ansioso, perfeccionista, introvertido, poco comunicativo, etc.

Como terapeuta de voz procuramos que en la reeducación vocal se consiga que el niño generalice todos los elementos trabajados. Se logrará  no solo una calidad estética y una eficacia vocal, sino también que el niño aprenda a proteger su laringe del esfuerzo desmesurado que exigen determinadas demandas vocales.

Lic. Mabell Vargas Añil

Psicóloga Clínica Infanto-Juvenil

Especialista en terapia del habla, del lenguaje y de la voz.

Centro Vida y Familia Ana Simó

Imagen tomada de:miterapiaalternativa.com

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Educación para la salud infantil y hábitos saludables

La salud es garantía de bienestar para las personas, sin embargo cuando educamos a los niños y niñas en muchas ocasiones dejamos de lado la educación para la salud y los hábitos saludables. Cuidar la salud tanto física como psíquica y emocional debería ser uno de los objetivos de la educación de los niños y niñas. Las familias y educadores no podemos olvidarnos de educar a los niños para la salud.

Educación para la salud: Importancia de educar a los niños para la salud.

Educar a los niños para la salud es muy importante. Mantener un buen estado de salud es la clave para su bienestar y para su éxito. Actualmente nos ocupamos de educar su cabeza y enseñarles matemáticas, lengua, y otras materias, además de enseñarles a ser responsables, a tomar decisiones, etc. Pero el ritmo de vida actual y las nuevas costumbres sociales nos aleja a nosotros y a los niños y niñas cada vez más de unos hábitos saludables. De este modo los problemas de salud están incrementándose, tales como la obesidad, afecciones del estado de ánimo, depresión, ansiedad, colesterol, etc. Incluso en los niños y niñas cada vez son más frecuentes este tipo de afecciones de la salud.

Una educación global y completa debe incluir la educación en unos hábitos de vida saludables que contribuyan a cuidar y mantener la salud, así como a la concienciación con el cuidado de la salud. Así debemos incluir las siguientes áreas:

  • Hábitos saludables que mantengan el bienestar físico: ejercicio físico y disminución del sedentarismo.
  • Alimentación sana: Consumir alimentos naturales y llevar una dieta equilibrada.
  • Higiene del sueño: respetar los horarios de descanso.
  • Desarrollo de la inteligencia emocional.
  • Desarrollo de estrategias de afrontamiento.
  • Cuidado de la salud psicológica.
Como Educar a los niños para la salud.
  • Explícales el concepto de salud y de enfermedad, así como los distintos tipos de enfermedades y ayúdales a comprender que, aunque algunas enfermedades no pueden evitarse. Podemos hacer muchas cosas para mantener un buen estado de salud.
  • Desarrolla hábitos saludables: practica deporte con ellos, evita la vida sedentaria, apaga la televisión y restringe el uso de videojuegos.
  • Procura que lleven una alimentación sana y explícales la importancia de alimentar bien a nuestro cuerpo.
  • Ayúdales a cumplir sus horarios y rutinas del sueño.
  • Practica la educación emocional.
  • Practica la educación para la salud desde un primer momento para que sigan rituales y normas de higiene y cuidado de su cuerpo. En lugar de hacerlo tú por ellos, deja que lo hagan ellos que se impliquen: lavarse las manos, lavarse la cara, los dientes, etc.
  • Educa con tu ejemplo, y lleva una vida saludable con hábitos sanos.
  • Explícales las consecuencias de determinados hábitos y sustancias nocivas para su salud como el alcohol y/o el tabaco.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

Educa y Aprende

Fuente: Educapeques 

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Jugos verdes para niños

Los jugos de frutas y vegetales son una de las tendencias mas populares en el mundo de la nutrición. Algunas de las propiedades que les atribuyen a estos jugos es su facilidad y versatilidad para aportar las cantidades diarias recomendadas de frutas y vegetales para los adultos. Pero recientemente han expandido el público de los jugos verdes hasta los niños, y de ahí surge la inquietante pregunta: son sanos los jugos verdes para los menores? Si bien en cierto que los jugos verdes se encuentran cargados de vitaminas, minerales y antioxidantes que ayudan a nuestro organismo a funcionar de manera adecuada, también es cierto que son carentes de fibra en su mayoría y de que pueden contener altas dosis de glucosa. Por esto presentamos las siguientes recomendaciones para introducir a sus hijos esta tendencia de una manera sana:

-       Limite la cantidad de jugo diario a 6 oz por día para los niños entre 1 y 6 años y evítelos completamente para los menores de 1 año. De 7 a 18 años se recomiendan entre 7 a 12 oz de jugos.  Según la Academia Americana de Pediatría, los jugos no presentan ninguna ventaja nutricional sobre las frutas o vegetales enteros.

-       Continúe brindándole los alimentos en su manera natural, así obtienen el beneficio de las fibras que se encuentran en la pulpa, la cáscara y las semillas. El proceso de extracción de jugo las remueve por completo y es ahí donde encontramos mayor cantidad de nutrientes y antioxidantes. También, así no despojamos al niño de la masticación, una acción necesaria para sentir sensación de saciedad y que contribuye con el desarrollo general de los niños.

-       Prepárelos en casa justo antes de consumir, con esto evitamos el crecimiento de bacterias que pudieran resultar perjudiciales para la salud. Al prepararlos utilice productos frescos, lávelos completamente antes de cortarlos y remueva las partes que se ven oscuras o maltratadas. El jugo no pasteurizado puede aumentar los riesgos de contaminación con bacterias como E.Coli o Salmonella.

-       Evite que sus niños o adolescentes sustituyan comidas por los jugos o batidos, pues su cuerpo necesita de una cantidad saludable de calorías para crecer y poder llevar a cabo las actividades diarias. También  preste atención al presentar conductas extremistas pueden estar enmascarando un desorden alimenticio con estas prácticas.

-       Incorpore más vegetales que frutas en los jugo,  de los contrario el contenido de azúcares puede ser muy elevado y contrarrestar los beneficios mencionados anteriormente.

-       Utilice productos diferentes con frecuencia para elaborarlos, así brindará a sus hijos una mayor cantidad de nutrientes.

-       Cuide los dientes: algunos estudios sugieren que el consumo de jugo puede contribuir a la erosión de los dientes al permanecer rastros de azúcares entre estos. De ahí que recomendamos que no se le deje permanecer con un biberón ni un sorbeto con jugo por mucho tiempo en la boca. 

- Evite introducir los "cleanses" de jugos. Esta práctica suele ser muy restrictiva en cuanto a cantidad de calorías y nutrientes, pudiendo causar deficiencias nutricionales que perjudiquen su crecimiento y desempeño en actividades diarias. 

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